lunes, 10 de marzo de 2008

De mi bella Costa Rica.

Hace muchos días que no escribo. ¿Qué ha pasado? He estado haciendo muchas cosas. El trabajo me consume gran parte del día y las noches son muy cortas como para escribir. En fin, el propósito de esta entrega será ponerlos al tanto de lo acontecido las dos últimas semanas, que han sido muy diferentes y muy bellas. Esta entrega es más larga de lo usual. Son dos semanas después de todo.

“Dijo el hombre a la Hilandera:
a la puerta de su casa:
—Hilandera, estoy cansado,
dejé la piel en las zarzas,
tengo sangradas las manos,
tengo sangradas las plantas,
en cada piedra caliente
dejé un retazo del alma,
tengo hambre, tengo fiebre,
tengo sed..., la vida es mala...
y contestó la Hilandera:
—Pasa.”
La Hilandera - Andrés Eloy Blanco

Amable lector, nótese, de nuevo, que son dos semanas. ¿Largo? No tanto. Después de todo, son dos semanas mas cortas que un solo día de ese Ulises de Joyce. ¡Sí, lo sé! Muy, pero muy igualado al hacer semejante comparación.

Iniciemos pues, con el día que no existió, el 29 de febrero. Ese día lo tomé libre para hacer diligencias personales. En medio del trajín, pasé a visitar a una de mis mejores amigas al Ministerio de Hacienda. Me recibió un bello mural de Valverde que tenía años de no ver. ¿Qué mejor manera de empezar la jornada laboral que con un Valverde? Dichosos los que laboran a su lado.

Subo al quinto piso e ingreso al despacho del señor Ministro. Ya me siento hasta importante, me atienden ¡y sin cita! Mientras converso con la Srta. Asesora, me suena mi celular… es nada más y nada menos que Don Fabio Herrera… ¡Sí! El mismo. Don Fabio, que es todo un caballero, me devuelve la llamada que días atrás le hice y nos ponemos de acuerdo para ver algunas de sus obras. Sí. Me dispongo a sucumbir a un capricho de tener una obra suya. La vida es bella, muy bella.

Sigo mi día y me compro la Muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes. Un muy buen día. Llegada la noche salgo con algunos de mis mejores amigos a celebrar el cumpleaños de uno de ellos y terminamos bebiendo “Absenta”. Muy Gaudí, según me dicen. Hoffmann, JuanDa, Carmen, Mari y Hans. ¿Cómo no pasarla bien?

Al día siguiente asisto al Rigoletto. Antes de ir al Teatro, decido cenar algo liviano y beber un poco de Glenfiddich. La ópera, ¡excelente! Sparafucile, la voz de la noche.

Domingo temprano salgo en bicicleta. Un buen día para hacer ejercicio. Siempre en la mañana, Nela Salgado me trae a casa su Hilandera, ahora MÍ Hilandera. Un óleo muy bello que espero algún día colgar en la pared de mí casa.

“Y un día vio la Hilandera
que el hombre ciego lloraba;
ya estaba la espesa venda
atravesada de lágrimas,
una gota cristalina
de cada ojo manaba.
Y el hombre dijo:
—Hilandera,
¡te estoy mirando a la cara!
¡Qué bien se ve todo el mundo
por el cristal de las lágrimas!
Los caminos están frescos,
los campos verdes de agua;
hay un iris en las cosas,
que me las llena de gracia.”
La Hilandera - Andrés Eloy Blanco

Durante la semana leo dos libros. Uno de la masonería, súper interesante, uno de Savater; sobra decir que no solo interesante, sino un MUY BUEN libro. Don Fernando me regala dos cosas maravillosas que comparto gustoso con ustedes:

…Antes de contestarte me estaba acordando de otra definición de Bierce en su Diccionario de una de sus bestias negras, el abstemio, que dice: “Abstemio: Persona de carácter débil que cede a la tentación de privarse de un placer”…

¡Oh abstemios! ¡Qué cosa más simpática me resultan este tipo de personas!

Continúo con la segunda cosa que me encanto de este libro, esta vez no ya de boca de Don Fernando, pero de Germán Rey, quien nos dice:

“Ya para finalizar esta serie de conversaciones con Fernando Savater quisiera contar una historia que le sucedió a García Márquez cuando viajaba por un río cercano a Aracataca. Cuenta que de pronto empezaron a aparecer mariposas amarillas; el boga que iba describiendo el viaje – y que no sabía que García Márquez iba en su canoa – sintió que era pertinente hacer un comentario sobre ellas: ¡Ah, sí! Estas mariposas amarillas empezaron a existir desde que García Márquez escribió Cien años de soledad”

Me parece que es de lo más bello que le pueda suceder a un escritor, que influencie la realidad de los demás y que su realismo mágico modifique el entorno de sus lectores. Sin palabras.

Mi semana sigue adelante. Me levanto, trabajo, asisto a clases, etc… Inicio otro libro de Don Fernando, esta vez, uno dedicado al turf… El juego de los caballos…

Llega el viernes. Llamo a la puerta del pasado y me responde una bella voz. No soy bueno con el pasado y el pasado no me dice lo que quiero escuchar. Todo tiempo pasado es mejor, dicen. No lo sé. Espero que no. Adiós pasado, adiós.

Primer concierto de la temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional. Tomo el programa y me llama poderosamente la atención el título de la primera obra… “Capricho Italiano, Op. 45”. Nunca la he escuchado, pero si es de Tchaikovsky debe de ser buena. En realidad el lego que se dirige a ustedes no conocía tampoco el resto del programa, un tal Dvorák (que desconozco como pronunciarlo) y mi querido Brahms, maestro al que admiro pero del que no conocía su Primera Sinfonía en Do menor, Op. 68.

Continúo con el programa. Bella sorpresa. ¡Muy bella! Las notas al programa las hace Don Jacques Sagot. ¿Y cómo se supone que no tuviera la risa de baboso si me lo imaginaba en el escenario explicando lo que me disponía a escuchar? Gracias Don Jacques, sus notas hicieron que apreciara mucho más lo que escuché y de alguna manera compensaron la nota suya que faltó en La Nación del día de hoy (lo escribo el domingo 09 de marzo del 2008).

Inicia el concierto. Chosei Komatsu sale con una sonrisa de oreja a oreja y por unas dos horas nos deleita con su magistral dirección. Mi favorita: “Capricho Italiano, Op. 45”.

¿En el intermedio que pasa? Pues me encuentro con mi querido Maestro de estudios del Medio Oriente, Don Roberto Marín Guzmán. Intercambiamos palabras brevemente con el compromiso de ir a tomar café una tarde de estas. ¡Que linda mi Costa Rica! Me encuentro en un gran concierto, con un gran programa, en un pequeño gran teatro y con un gran y querido maestro.

Después del concierto, y la nota cultural exploro un poco la vida nocturna de San José. Salgo con un buen amigo y me encuentro una muy buena amiga de casualidad. Buena noche.

El sábado. El sábado desayuno copiosamente con una gran amigo, con el Quinta siempre se pasa un rato agradable. Gentilmente me acompaña a recoger una serigrafía que le compré a Nela Salgado para mi bello sobrinito Sebastián. Regalo de su cumpleaños número tres. “Caballito azul” se llama. Primero de los muchos cuadros que deseo que llegue a tener, a querer y a apreciar.

Llego a mi casa, y ¡sorpresa! Sebas se encuentra de visita. Le doy su regalo, que de momento vé como algo disfuncional tal vez, y cumplo con mi promesa. Su primera obra de arte. ¡Tan linda Nelita! Como siempre, una bella obra suya en un bello marco suyo.

Continúo mi día y voy a donde Don Fabio Herrera. ¡Ja! Donde me ve me dice que por mi voz creía que era un “señorón”. Más tarde Priscilla me dice que eso solamente es una señal inequívoca de que soy un gran igualado. Veo sus cuadros. Mi visita coincide con la de un señor de apellido Pegels. Don Ulrich, me dice Don Fabio, es un coleccionista mío que tiene más de cien de mis cuadros… Ciento noventa Fabio… lo corrige gentilmente Don Ulrich, Sí Ulrich, ciento noventa son más de cien cuadros… reímos los tres…

Pienso que es surrealista que esté viviendo de primera mano este momento. Para ellos probablemente es su pan de cada día, ese ir y venir de gente “pudiente” y con muy buen gusto. Para mí, una persona amante del arte en todas sus expresiones, pero desafortunadamente sin los medios para saciar mi sed adquisitiva, es simplemente, uno de esos momentos que guardaré como una muy buena anécdota.

De la manera más gentil, Don Fabio me regala dos libros con algunas de sus obras… La Ventana al Futuro y Oliendo eso. Todo un caballero este Don Fabio.

Sigue mi día y asisto al Concierto de Manuel Obregón. Antes de ir a mi amado Teatro Nacional, asisto con Pri, compañera de infortunios, al Quinto Festival de Verano Transitarte. ¡Qué bueno mi Señor Alcalde! ¡Cómo nos alcahuetea a los que amamos el arte! En el Parque España adquiero unas cuantas obras de pequeño formato pero inmensa belleza. ¿Cómo no apoyar el arte local? En este momento pienso que me encantaría ser un Médici. Acaso un Capricho Italiano más…

Teatro Nacional. Engalanado de bellas luces de colores. Piano. Manuel Obregón. Buena noche.

Al final del recital, Obregón nos regala obras más conocidas y nos pide que cantemos. Me rehúso a hacerlo. Interpreta la Patriótica. Yo sí envidio los goces de Europa y la grandeza que en ella se encierra. No me molesta que la cante, en lo personal me encanta el ritmo. La letra, no la comparto en su totalidad.

Y sigue mi noche. Pri, Gabo, y un servidor. Llega mi primito. Pasamos una buena noche diciendo tonteras y riendo. Pri termina con el epíteto de “Agujero negro”. Ustedes saquen sus conclusiones. Pri anda de cabanga…Cabanga le digo… Ella me dice: “Ahí tenés para el siguiente blog”… Cabanga… linda palabra, evidentemente si me conocen bien sabrán que la tengo que buscar en el diccionario de la Academia, y ¡vaya sorpresa! Me dice lo siguiente: C. Rica. Melancolía, tenue tristeza, añoranza, nostalgia. De Tiquicia. No es como la areté de los griegos, en este caso la “cabangé” o mucho menos del latín “cabangius”. Es la puritica cabanga…

Río, reímos mucho. Me llama poderosamente la atención que uno de los participantes de la risa colectiva haya resuelto que ya sabe lo que quiere hacer de su vida… “Quiero ser Hugo Chávez”… Jajajajajaja! Dictador… yo en lo personal, dada la oportunidad, preferiría ser Fidel, pero bueno, cada cabeza es un mundo. Nota: Siendo Fidel JAMÁS abría dejado de fumar habanos.

Sigue mi fin de semana. Domingo. Nace mi segundo sobrinito. Federico. Ser tío me encanta. Bienvenido al mundo criatura del amor. Te deseo lo mejor. Me levanto, baño y desayuno. Llamo a mi padre para que me acompañe al ritual del recién nacido. Vamos a la Universal, a al Casa de las Revistas y al Automercado y le compro a mi sobrinito nuevo, repitiendo lo hecho en el pasado a su hermanito Sebas, periódicos y revistas del día en que nace. Revistas de bicicletas, porno, actualidad mundial, revistas, etc. Todas formarán unos bellos tomos que leeré con él en un futuro.

Nos dirigimos a la clínica. Subimos al quinto piso. Cuarto 505. Conozco a Federico. Se me humedecen los ojos al ver esa criatura tan bella. Lo alzo en mis brazos. Le doy besos. Le hablo. Le doy la bienvenida al mundo. Celebro su nacimiento. Sebas y Fede, sobrinitos de lujo. Felicito a mi amada hermana y a mi cuñado. Gracias a los dos por dejarme participar del milagro del amor.

“La vida es buena, Hilandera,
la vida no tiene zarzas;
¡quítame la larga venda
que me pusiste en la cara!
Y ella le quitó la venda
y la Hilandera lloraba
y se estuvieron mirando
por el cristal de las lágrimas
y el amor, entre sus ojos,
hilaba...”
La Hilandera - Andrés Eloy Blanco

Sigue mi día. Feria del arte en la plaza de San Rafael de Escazú. Poderoso señor es don Dinero nos decía Quevedo, si mi memoria no me falla.

Amighetti. Valverde. Herrera. Fernádez, etc. Mucho gusto, poco poder adquisitivo. Priscilla vé una obra de Don Adrián Gómez que le gusta. Es una bella serigrafía. No es de sus famosas negritas, no. Pero puede que en eso radique su belleza. Tira. Encoge. Regateo. Obra cara. Continuamos nuestro camino.

Toldos más, toldos menos, vemos el del mismísimo Don Adrián. Entramos. Don Adrián responde preguntas de esos compradores que aparentan comprar porque pueden y no necesariamente porque aprecian la belleza de sus obras. Una señora quiere enmarcar un bello cuadro que no necesita tal cosa. Vemos sus obras. ¡Sorpresa! Don Adrián tiene la obra que toldos atrás le gustó a Pri.

Don Adrián sigue atendiendo a la gente que entra. Al rato se percata de nuestra presencia, y como todo un caballero llega, nos saluda, y nos dedica su valioso tiempo. ¿Cuánto cuesta? Tanto. Pero se la puedo dejar más barata porque está un poco sucia. Ya no es una, son dos. Ojos brillan. Se las puedo tratar de limpiar un poco, nos dice. Son dos obras, evidentemente yo también quiero una. No están dañadas, Don Adrián las deja como nuevas. No solamente las deja como nuevas, prácticamente nos regala las serigrafías. Compramos dos bellas obras a un gran precio y conocimos otro caballero más del panorama artístico costarricense.

Sigue el domingo. Teatro Melico Salazar. Teatro Negro de Praga. Otro buen día. “Pequeño teatro de grandes milagros. Fiesta de la fantasía y sueños humanos en contraste con el mundo caótico de hoy día, pues la fantasía es el principio del Teatro Negro.” Simplemente me encantan los programas y lo que ellos dicen. Excelente función.

Salimos de la función. Quinto Festival de Verano Transitarte versión II. El desquite. Compro un par de obras más y una escultura de metal, pequeña, muy pequeña. Mientras escribo esto volteo mi cara a lado derecho. Observo mi mesita de noche. Veo un herrero. Me detengo. Sonrío. Continúo escribiendo. Porque la vida es un sueño, y los sueños, sueños son. ¡Qué bella es la vida!

Caminamos al parqueo. San José de noche. “Son de Tikizia” en el Templo de la Música. Miles de de miles de tiras plásticas multicolor son lanzadas en el preciso instante en el que pasamos por el Morazán. No era un momento Kodak. Era un momento Amelie. Coronado de seguido por un espectacular juego de pólvora.

La vida es bella. Costa Rica, país de pequeñas bellas sorpresas. País de contrastes. País de microclimas, no solo naturales, también artísticos. Hoy, solamente hoy, puede que no envidie tanto los goces de Europa.

jueves, 21 de febrero de 2008

De los tipos y tipejos.

Siguiendo con la tónica de las últimas semanas, hoy me aventuro por el pedido de Pri, la del mundo de las mariposas, y honro lo prometido. En este caso en particular, ella quería que no utilizara la definición de la RAE, y con esto en mente, me propuso hablar de los "tipejos".

¿Por qué de los tipejos? Pues en su inherente naturaleza tipeja, ella me ha endosado a mí el epíteto de marras.

Pero, según la RAE, ¿qué es un tipejo? Pues bien, es una persona ridícula y despreciable.

Hablemos de los tipos también, del latín typus, y este del griego τύπος. Un tipo es un modelo, ejemplar. Puede ser un símbolo representativo de algo figurado. También se dice de aquello que es "clase, índole, naturaleza de las cosas." Entre otras cosas puede ser una pieza de la imprenta y de la máquina de escribir en que está de realce una letra u otro signo. Asimismo puede ser una persona extraña y singular. Se dice también de un individuo, hombre, y por extensión de la mujer, en sentido despectivo: Aquel tipo ni me miró. Desde el punto de vista legal, específicamente en la legislación penal o sancionatoria, es la definición por la ley de una conducta a efectos de la imposición de la pena o sanción correspondiente. Numismáticamente hablando, es la figura principal de una moneda o medalla.

Tenemos los tipos de cambio, o sea, el valor de las monedas de diferentes países. O bien, ser alguien mi, tu, su, tipo, lo que se traduce en reunir las cualidades necesarias para gustar a la persona a la que se refiere el posesivo. No es mi tipo. Soy tu tipo. ¡Tú! ¡Tú! ¡Tú!, ¿qué clase de tipo eres? ¿Porque me lo preguntas? ¡Eso no lo diré!... ¿Quién no se acuerda de Topo Gigio?

Pero bueno, ya que hablamos de tipos y tipejos, explicamos el porque del tema. Es algo recurrente que en las conversaciones que sostenemos, el doble sentido aflora en su máxima expresión. Es algo muy de amigos de la universidad. Lo que sucede en nuestro caso es que lo llevamos al siguiente nivel, y usualmente se sale de proporciones.

Pero, ¿por qué el doble sentido? He descubierto que no es algo exclusivo de aquellos que estudiamos derecho, no. Es algo que se da en cualquier gremio, y que con la picardía del ser costarricense, se disfruta bastante.

Recuerdo en mis clases de derecho cuando veíamos a una "señorita" y queríamos "hacer la puesta en posesión", o bien, cuando alguna vivía muy lejos, nos daba pereza, y "comisionábamos a la autoridad correspondiente". Así como estaba el "animus necandi" del derecho penal, teníamos el "animus bebendi", el "animus ligandi", el "animus cog...", ustedes ya ven por donde va ¿no?

Cuando estaba planeando mi viaje a Italia le decía a mis amigas, y recuerdo que específicamente se lo dije primero a Pri: Vamos a conmigo... vamos a Nápoles, y vamos a Napolear; vamos a Roma, y vamos a Romear, vamos a Venecia, y nos vamos a Veneciar, y... ¿cómo ir a Italia sin ir a Pisa? ¡Vamos a Pisa y nos vamos a...!

En clases de mecánica recuerdo de compañeros que querían "tramar" a las de "secretariado bilingüe", o bien, "destramarlas". En clases de Cisco todos le queríamos hacer "ping" a Susana (y ella lo sabía y le gustaba sentirse deseada). Gastronómicamente hablando, ¿cuántas veces no hemos ofrecido penne o linguini pensando en otra cosa? ¿Cuántas veces cuando vamos a restaurante peruano y pedimos choritos a la chalaca y en realidad lo que queremos es "nuestro" chorito en la "chalaca" de quien nos acompaña?

¿Acaso eso me hace ser un tipejo? Aparentemente sí, pero lejos de negar mi condición, la asumo con mucha honra y simpatía. ¿Acaso en estas conversaciones entre amigos no se nos permite todo este tipo de licencias? ¿No es curioso decir tonteras con algún dejo cultural?

Me recuerdo de la Botero chick, por ejemplo, una amiga digna de ser musa de don Fernando. La otra amiga de un buen amigo que era toda una Venus, pero lejos de serlo de de Milo lo era de Willendorf. ¿Será que estas comparaciones me hacen más tipejo aun?

Estoy seguro que en la intimidad de nuestros pensamientos somos capaces de hacer y de decir miles de cosas. Pocos las externamos. Pocos las ilustramos tan particularmente.

¿Seré acaso más tipejo por no soportar que en una cita le digan "quequillo" a un tiramisú? ¿O que le digan Mc Sher a M. C. Escher? ¡O peor aún, por escribirlo acá!

Como dice mi amado Sabina: "A no ser el tipejo ese del espejo que me vacila cantidad, a veces me hace un corte de manga y me dice, no hay quien te soporte chaval."

Cogito, ergo sum. Homo Sum: humani nil a me alienum puto. ¡Ay dios! ¡Esto de pensar y ser, y de ser hombre y tratar de mantenerse al tanto de las cosas humanas porque nada de ellas me es ajeno! ¿Es criticidad? ¿Será falta de tolerancia? No lo sé. Solo sé que por medio de un torcido sentido del humor las cosas son más fáciles. Son más llevaderas.

Yo sueño que estoy aquí de estas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me ví. ¿Seremos los tipejos de este mundo los nuevos Segismundos? Será la estulticia ajena, o bien la propia, no lo sé. Pero el ser un tipejo, a ratos ordinario, a ratos con cierta aspiración de culto, y expresar de una manera particular su pensar hace que los días se hagan más llevaderos.

De tipejo a tipeja, ojala que lo hayás disfrutado.

viernes, 15 de febrero de 2008

De los besos.

Los besos, del latín basĭum, voz de origen celta. Un beso es la acción y efecto de besar. Besar viene del latín basiāre, y es tocar u oprimir con un movimiento de labios, a impulso del amor o del deseo o en señal de amistad o reverencia.

Según el diccionario, tenemos besos de Judas, que son aquellos besos u otras manifestaciones de afecto que encubren traición. Esta el beso de paz, que se da en muestra de cariño y amistad. Tenemos también el beso volado, que es aquél que se da a la distancia con el gesto de los labios y un ademán de la mano. Según la RAE también existe la posibilidad de comerse a besos a alguien, que consiste en besar a alguien con repetición y vehemencia.

Una vez aclarado el tema de esta semana, pido las disculpas del caso no solo por el atraso, pero también por el tema seleccionado. ¿Acaso no nos han bombardeado ya lo suficiente con esto de San Valentín? Pues no. Siempre queda espacio para algo más. Además, no lo ligaré directamente con esta fecha, antes bien, me dedicaré como siempre a deambular por los extraños pasillos de mi mente, donde las cosas no son siempre lo que parecen ser y además hay cosas que no suelen estar en los pasillos mentales de ustedes. Es un problema de imaginación, que no de ocio, pues no tengo otra manera de explicarlo.

Aquellos que me conocen, saben que tiendo a utilizar la palabra “detalle” muy a menudo. Eso es un detallazo, aquello es un detallito, esto es un buen detalle, en fin, una palabra muy usada y aplicada a diferentes áreas. De esto se iba a tratar originalmente el tema de la semana, pero ¿es que acaso los besos no son un detallazo? Este tema se lo debo a Gabo, que en una de esas conversaciones que solemos sostener me sugirió lo siguiente: …de los besos... los que importan, los que no, los ricos, los más ricos... los de vida, los de muerte... los de los abuelos... los de los amigos…

Empezaremos pues, describiendo los que nos sugiere…

De los que importan y de los que no. ¡Qué difícil que no importe un beso! Pero bien, los hay. Hay besos que damos en la mejilla a desconocidos que probablemente no volveremos a ver. Hay besos que damos para no combatir la soledad de la manera apropiada. Hay besos que damos para ocultar un disgusto, o bien, para evitar decir algo que generará uno. Hay besos que simplemente los hemos dado porque teníamos ganas de besar. No nos interesa la continuidad en el tiempo de esos besos, era el besar por besar.

Tal y como algunos no nos importan, a otros les damos mucha importancia. ¿Qué tal ese beso de la mujer que hemos tratado de conquistar y finalmente accede al contacto labial, preludio de lo que esperamos sean muchas cosas mas? Y que de los besos que sin esperar recibirlos, nos honran con su presencia. Esos besos que lo dejan a uno boquiabierto, talvez perplejo, acaso deseando otro.

¡De los ricos y de los más ricos! ¡Esos son de los que simplemente no nos queremos deshacer, o que más bien nos deshacen! Son aquellos que nos dejan esa sensación de eterna humedad al contacto. Del roce más puro pero a la vez el más mundano. Esos besos con deseo y con carácter. Esos besos que nos dejan queriendo aún más. Esos besos en que la humedad de la lengua es precedida por el aire de nuestra respiración. Esos besos que intentan apagar el deseo de aquello que les precede.

Los de la vida y los de la muerte. ¿Por qué me tienen que dar una palmada en la nalga cuando nazco y no un beso de recibimiento? Ese sería un buen beso de “vida”. Otro beso de vida es el que se da primero en una cita, desencadena en un noviazgo, desenlaza en un matrimonio y posteriormente culmina en el milagro de la paternidad. ¿No es ese un beso de vida? Generó una vida después de todo. Los hay que nos sacan de un estado catatónico para llevarnos de vuelta a la vida. Los de la muerte… esos son muy particulares… no puedo evitar recordar el famoso beso de la muerte de la mafia, pero también están esos que le damos a quienes están a punto de morir o los que recibimos de ellos.

Sucede un fenómeno muy particular, la presencia de múltiples características en un mismo beso. Y eso lo traigo a colación a raíz de los besos de la muerte. Tenemos los besos de la despedida. Ese beso que es el cierre o el adiós definitivo. Ese beso no solo es el beso de la despedida, es el beso de la muerte, al menos de una muerte temporal, si es que existe tal cosa, y a la vez es un beso que nos importa. Tenemos así, que las características de los besos no son excluyentes entre sí, antes bien, pueden ser complementarias.

De los abuelos, pero no solo de ellos, sino de las madres, o de esa familia allegada y querida que lo hace a uno sentirse bien. Bien podría hablarse del de los hijos para con sus padres, o bien, de los que me da mi bello sobrinito cuando me dice “te amo tío”. Yo en lo personal hablaría de los besos familiares, pero bien, la referencia de Gabriel me hace recordar los que me daba mi abuelo antes de morir.

Los de los amigos. Acá ya llegamos a un terreno difícil de describir. Tenemos esos besos dados y recibidos por y para amistades por motivos de “amistad” pura y simple, y tenemos aquellos que son buscando algo más. Estoy seguro que todos hemos pasado por eso. Conociendo al Gabo, asumo que cuando me lo mencionó se refería a los de amistad pura y simple, pero… ¿será acaso que en estos diez años de conocerlo nunca me he dado cuenta de que también él ha sido participe de los segundos? (No hay afán de sacar trapos sucios, pero en realidad no pude resistir el poner ese comentario y esperar la nota haciendo uso del “derecho de respuesta” líneas mas abajo).

Sigamos.

Existen besos muy famosos, como el de la bella fotografía de Doisneau, o bien el hermoso beso de Klimt. También tenemos la definición simplista de Louis Armstrong en su canción “As Time Goes By”: “A kiss is just a kiss”, ¿qué más se puede decir al respecto?

Pues Joaquinito nos responde: Tenemos el milagro de los besos robados; los besos con sal; los besos que te los dan y resucitan a un muerto; o los que te dan las chicas malas que salen más caros cuando los regalan y huelen a fracaso… Están los besos que perdí, por no saber decir: “te necesito”… En fin, el genio de Úbeda nos da esos aportes, podría buscar más, pero ya es suficiente. Basta de él.

Tenemos los besitos de Hershey, o bien “i bacci Perugina”. Un beso que no me termina de gustar es ese que llaman esquimal, actividad que, para mi gusto personal, es mal llamada beso, pero que no atiende a lo que buscamos describir acá.

Podríamos hablar de los estadounidenses y su “K.I.S.S. technique”, que viene a ser el “Keep It Simple Stupid”, pero bueno, solo ellos desvirtúan y minimalizan algo tan lindo, significativo e importante como un beso en algo como lo recién mencionado.

Luego de eso tenemos esos que besan el suelo, no solo cuando se llega a algún lugar, sino que se deja decir que besa el suelo por donde fulano o sutano camina. Esas son personas que no tienen mejores cosas que besar, o más bien, que quieren besar algo peor por falta de amor propio. Esos son los besa culos.

Podríamos hablar de los besos en la mano, de los besos en el cuello, o bien de los besos al aire, pero en realidad ya todos estamos familiarizados con ellos.

Hablemos pues, de unos besos que a mí me llaman la atención y que son producto de la televisión:
El beso sin gracia: es el beso donde “besador y besada” solamente tocan la boca del uno y de la otra. No hay movimiento. Solamente se tocan los labios. Es el beso de las películas viejas donde “él” se limitaba a tomar fuertemente de los hombros a “ella”, como si fuera un objeto inanimado, y se la acerca para la unión labial “sin gracia”.

El beso de morsa: quien haya visto “50 first dates” y no lo haya visto esta muy mal. Es el beso de “piquito” que se da y ambos, el besador y la besada mueven la cabeza para lugares opuestos. Ese beso es además sonoro, pues quienes participan del mismo tienen que hacer el sonido del “mmmmmmmmmua” al finalizar el mismo.

Besos, besotes, besitos. Importantes o no. Insípidos y sin gracia o bien, ricos o mas ricos. Oportunos o inoportunos. Prologados o cortos. A escondidas o en público. A kiss is just a kiss… ¿no?

Solo por ser el tema de hoy, me despido de ustedes no con un abrazo, pero de un abrazo acompañado de un beso.

lunes, 4 de febrero de 2008

De las sonrisas.

Alita, una gran amiga, me dice que la sonrisa es algo que tiene que ver con ella. Pues bien, como suelo tratar de hacer, acá honro lo dicho, y entonces escribo sobre las sonrisas.

La sonrisa es la acción y efecto de sonreír. Sonreír viene del latín subridere, que es reírse un poco o levemente, y sin ruido. ¿Qué es la risa? La risa es un movimiento de la boca y otras partes del rostro, que demuestra alegría. Y, ¿la carcajada? Es una risa impetuosa y ruidosa. Sonreír, reír o carcajearse. De eso les hablo hoy.

Risueña. Una persona risueña es aquella que demuestra risa en el semblante, bien puede ser una persona que se ríe con facilidad. Puede ser finalmente un aspecto deleitable, o capaz, por alguna circunstancia, de infundir gozo o alegría.

Sonrisa. Risueña. ¡Estas palabras no me calzan! De alguna u otra forma relaciono más la palabra “risueño” con “sueño” que con “risa”. El sueño viene del latín somnus, y nos dice el diccionario que es el acto de dormir. Puede ser asimismo, el acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes. ¿Acaso nunca se han despertado con una gran sonrisa después de un muy buen sueño?

Risueño es diferente a risible. Risible viene del latín risibilis y significa que es capaz de reírse, o bien, que causa risa o es digno de ella. Esta palabra en particular me está dando más problemas de los anticipados, pues resulta que “irrisible” (que viene del latín irrisibilis) lejos de ser alguien incapaz de reírse, o que no causa risa o es indigno de ella; significa que algo es digno de risa y desprecio.

Tenemos no solo la risa, pero también el riso. Viene del latín risus, y es una especie de “risa apacible”. Es la primera vez que escucho (¿leo quizá?) esto de que riso es risa. Si alguien me dice que le dio un ataque de risa le digo que comparta, ¡así reiremos los dos!, pero si alguien me dijera que le dio un “ataque de riso” ¡no sé como podría reaccionar!

Tenemos memoria, tenemos amigos, tenemos los trenes, la risa, los bares… ¡Tenemos la risa! Si la risa es digna de ser incluida como uno más de los motivos para no cortarse de un tajo las venas, ¡pues por algo será!

La sonrisa. Para tener una sonrisa creo que es necesario tener un buen humor. En el inventario de características de autorrealización de Maslow, el “Sentido del Humor” fue la calificación mas alta que obtuve (si, incluso por encima de las “Creencias Democráticas”) ¿Preocupante? No.

Hay muchas sonrisas. Estaba repasando el contenido de mi blog, y es curioso la cantidad de veces que menciono la palabra. En “Una parte de mí” deseaba dejarles sonrisas; cuando hablo de mi amado abuelo, no puedo dejar de mencionar la sonrisa que me regalaba; no puedo olvidar la “sonrisa de astuto” del inútil de la Fischel; o “tu sonrisa dormida en mi recuerdo” de Buesa. Gabo en El amor en los tiempos del cólera la utiliza como una “respuesta”; yo la veo como felicidad. Hace poco también hable de “sonrisas cómplices” o bien, de ellas como un mero objeto de robo. ¿No son lindas las sonrisas?

En este momento se me dificulta escribir de la sonrisa. Pienso en la sonrisa suya cuando le responden el “buenos días”; en la sonrisa suya cuando llegó al banco y no había fila; en la sonrisa suya cuando esa persona con la que flirteaba le respondió de vuelta; en la sonrisa suya cuando le aprobaron esas vacaciones para poder escaparse; en la sonrisa suya después de obtener ese primer beso; en la sonrisa suya en ese jugueteo inocente, ¡y en la sonrisa suya cuando se da cuenta que no era tan inocente! Pienso en esa sonrisa provocada por el encontrar un libro luego de siete años de larga búsqueda (Terra Nostra de Carlos Fuentes), o bien por ese cuadro de Nela Salgado que es solamente el augurio de lo que resultó ser un muy buen día. Pienso en la sonrisa suya cuando lea estas líneas y piense: ¡Sí! Fijo no tenía mas escribir y no le quedó más que enumerar sonrisas.

Así como creo que hay diferentes tipos de hambres, insisto en que hay diferentes tipos de sonrisas. Tenemos sonrisas académicas, de esas que salen a flote cuando tenemos una muy buena nota, o bien cuando nuestro profesor no es tal, antes bien es todo un “maestro”. Tenemos las sonrisas laborales, esas que hacemos en los pasillos frente a desconocidos unidos bajo un mismo techo y un mismo gafete. Tenemos las sonrisas ligadoras, esas que forman un camanance en la mejilla y hacen juego con los ojos del deseo. Existen las sonrisas pre-coitales, que dejan ver un lado muy humano de la persona, y por supuesto las post-coitales, que han conocido ya la humanidad de su contraparte. Pueden haber sonrisas fingidas (ojala no acompañadas de un orgasmo fingido), pero de esas no quiero hablar. Existen las sonrisas bondadosas y las de cariño. También las hay de burla, o de complicidad, como he anotado con anterioridad. Sonrisas, tantas como situaciones hay.

Tipos de sonrisas, tipos de hambres, tipos de puntos, tipos de lágrimas, tipos de amores, tipos de robos, tipos de besos… ¡Tipos de tipos! Estas “tipologías” devienen de un incontrolable afán “inventariador”. Un afán que me hace sonreír. Un afán que me hace feliz.

Para terminar, les comparto una sonrisa, o bien, una risa única. La sonrisa “localizadora”. Es la sonrisa que un gran amigo italiano le pide a su compañera dominicana: “Ridi ridi, che non ti vedo”. ¡Ríe, ríe, que no te veo!

lunes, 28 de enero de 2008

Del robar.

Robar viene del latín vulgar “raubare”, y este del germánico “raubon”: saquear, arrebatar. El robar es pues, quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno. Tomar para sí lo ajeno. Atraer con eficacia y como violentamente el afecto o ánimo. Robar el corazón, el alma. (Todo esto nos lo dice la Real Academia Española).

Alguien que roba es un “robador”. ¿Robador? No me gusta mucho. Utilicemos mejor la palabra “ladrón”. Ladrón es quien hurta o roba. La palabra “ladrón” es más interesante que “robador”. Se puede “ladronear”; los ladrones tienen “ladroneras”, de manera tal que Alí Baba & Co. no irían actualmente a una “cueva”, irían a su “ladronera” (después claro, de haber “vendido” todo en La Cueva…). Continúo: Algo relativo a los ladrones es “ladronesco” y también tenemos a los “ladronzuelos”, que son “rateros” o “granujas”.

El mismo Jesús murió con un “ladrón” a cada lado. No eran robadores, eran ladrones. También ese “insolente sol, como un ladrón entró, por la ventana” nos dice Sabina. De manera que ni hablar. Seguiremos refiriéndonos a los ladrones.

Esta semana me sucedieron un par de cosas que por separado no tienen nada de especial, nada “fuera de lo extraordinario”. Unidas en mi mundo bizarro, por acaso un afán semiótico incipiente y malogrado; o algunas veces, por una rara e inexplicable manía de tratar de unir los puntos que me preceden, desencadenan en lo que escribo y lo que ustedes en este momento leen.

Primero: Miré una película en compañía de un gran amigo. La película esta basada en un libro que aún no leo, “El conde de Montecristo”. En una escena de la película, uno de los personajes se le presenta al futuro “conde” como un “ladrón”. Así, sin más. “Soy ladrón”. No hay un dejo de arrepentimiento. No hay rastros de congoja, de pena, de vergüenza. No. Detrás de la afirmación existe un cierto orgullo. “Soy ladrón”. No hay disimulo. “Soy ladrón”.

Segundo: Experimenté miradas y sonrisas cómplices, furtivas talvez, de personas del género opuesto.

Ahora bien, ¿cómo se pueden unir ambas cosas?

Pues bien, todo se trata de robar. Robar, pROBAR, y compROBAR.

Me encanta sentirme como un ladrón. Un ladrón que roba no dinero, sino miradas, sonrisas, besos. Un ladrón que no roba para repartir a los necesitados, sino un ladrón que roba para sí mismo. Para satisfacer sus necesidades y sus deseos. Un ladrón con un dejo de culpabilidad, pero que no tendría reparo en presentarse como “un ladrón”. Ese soy yo, un renovado “ladrón”. Su seguro servidor.

No soy un Raskólnikov, ni tampoco un Casanova. Soy solamente una persona común y corriente con facilidad para robar. Para robar una sonrisa, para robar la paz y la tranquilidad, para robar un beso. Como dice Sabina:
Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual que los labios
que beso en mis sueños

O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda,
en mitad de la calle y desnuda.


¿El ladrón del aburrimiento y de la rutina? El ladrón de suspiros. El ladrón de fragancia, que aprovecha cualquier descuido para robar un poco de aroma y recordar en la soledad. ¿Acaso no les robo hasta su tiempo en este preciso momento?

Me llama la atención en la definición que da la RAE a la palabra “robar”. Especialmente el final: …Robar el corazón, el alma.

Esto podría calificar como la tercer cosa que me mueve a escribir estas líneas. Culpable Señor Juez, buscaba su corazón y su alma, no lo pude resistir. Pero no lo logré. No hubo “apoderamiento del bien”. ¿Es tentativa? ¿Me reducen la condena?

Vuelve Sabina:
Y si quieres también
puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fe
tu noche y tu día.

¿Podré acaso ser juez y parte? ¿Ser su juez y su parte?

Regreso a “La vida es sueño” de Pedro Calderón de la Barca:
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.

¿Será acaso que la pena que descuento es por ser un ladrón de besos, de sonrisas y por tentativa de robo de corazón? Esperemos el estado más lisonjero a ver que tal nos va.

A continuación comparto con un ustedes algo de Borges, tomado de su “Libro de sueños”

“Chuang Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre.”
Herbert Allen Giles, Chuang Tzu (1889)

“- Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
-Nadie lo sabe.
-Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?
-No lo sé.
-Desparecerías. Eres una figura de un sueño. Si se despertara ese rey te apagarías como una vela.”
Lewis Carroll, A través del espejo (1871)

¿Seré acaso un hombre común y corriente que sueña con ser un ladrón, o bien un ladrón que sueña con no serlo? ¿Seré acaso un soñador, o bien un objeto soñado? ¿Dependo de alguien para existir, o bien, soy, solamente soy? ¿Es esto una horrible pesadilla, o bien, el sueño más hermoso?

Robar, pROBAR, y compROBAR. Robe, pruebe y compruebe. ¿Empirismo? ¿Epicureísmo? Basta. ¿Para qué racionalizar o teorizar sobre el asunto? Robemos, probemos, comprobemos. El estado de ánimo se lo agradecerá. Probar es bueno, y comprobar que se hace lo correcto es aún mejor.

Este es un día de alegría, de regocijo, de calma, de paz. Es un día que marca un antes y un después. Es un día largo, es un día vivido, es un día disfrutado.

Es un día que se lo dedico “al milagro de los besos robados, que en el diccionario de mis pecados guardaron su pétalo azul.”

lunes, 21 de enero de 2008

De la felicidad.

Cual pianista de “piano bar”, aceptando “solicitudes” de quienes me leen, hoy me aventuro en el mundo de la felicidad. Esto no constituye más que un monólogo del Rubensón al Merlos, así que de antemano le pido disculpas a los terceros que no entiendan las bromas hace un “infeliz” a un gran amigo. ¿No hubiera acaso sido más sencillo pedir algo como “De la amistad”?

Felicidad. Viene del latín felicitas, es un estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien, puede ser, asimismo, una satisfacción, un gusto. El ánimo, ¿qué es el ánimo?, tenemos distintos tipos de “animus”, sin embargo nos dice el diccionario que es el alma o espíritu en cuanto es principio de la actividad humana. El ánimo se nos puede caer, se nos puede levantar, puede ser bueno, o bien, lo puede ser malo. En fin, el ánimo varía.

Con la felicidad tenemos un buen ánimo, tenemos el ánimo arriba, por lo que los insto a que no se predispongan y juntos leamos que puede ser esto de la felicidad. La felicidad va de la mano de la alegría, que es un sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores.

Schopenhauer, en un libro llamado “El arte de ser feliz”, nos da máximas de cómo ser felices, de cómo alcanzar la alegría. Sí, es poco común, como el mismo libro lo advierte, que el maestro del pesimismo nos dé este tipo de consejos. Pero bien, Schopenhauer nos cita a Aristóteles diciendo: “El prudente no aspira al placer, sino a la ausencia de dolor ¿No hay que coger rosas porque las espinas pueden pincharnos?” ¿Cuál es el motivo de esa pregunta lanzada por él? ¿Acaso la alegría que nos puede dar una rosa no compensa el efímero dolor del pinchonazo de una espina?

Continúa Schopenhauer en su regla número 36: “El medio más seguro para no volverse infeliz es no desear llegar a ser muy feliz, es decir, poner las exigencias de placer, posesiones, rango, honores etc. a un nivel muy moderado; porque precisamente la aspiración a la felicidad y a la lucha por ella atraen grandes infortunios.” ¿Significa esto que podemos medir la felicidad?

Felicidad, ánimo. El ánimo sube y baja, la felicidad es mayor o menor, ¿no nos suena este discurso un poco falocentrista? Maldito Freud. De la “falocidad” en lugar de la “felicidad”. ¿Será el falo un medio para la felicidad? ¿Será ese el motivo por el cual los estadounidenses le dicen a tan simpático personaje “Mr. Happy”? Escribiré un libro para mujeres que se llame: “¿Cómo alcanzar la felicidad? Consejos de un hombre al sexo opuesto”.

Infeliz. Infelicidad. La infelicidad es la desgracia, la suerte adversa. ¡Suerte! Ahora resulta que la felicidad y la infelicidad se afectan por la suerte, ya sea esta buena o mala. Pero ¿no somos acaso nosotros responsables de nuestra propia suerte?

Savater, en “El valor de elegir” nos cita a Rafael Sánchez Ferlosio diciendo que …la alegría tiene que presentar el certificado médico que acredite de ella “haber dado negativo” tras haber sido sometida a las correspondientes pruebas antidroga, controles antialcohólicos, y profilaxis antivenéreas, o, más precisamente, “anticoncupiscientes”, oficialmente exigidas.

En un libro de Telmo Vargas-Madrigal, titulado “Dejad escoger, un ensayo sobre teoría de decisiones”, el autor afirma lo siguiente: “Pero hemos de tener presente, en todos los casos es verdad que el fin justifica los medios, pues si no es el fin quien lo hace, entonces ¿qué los va a justificar?” Si nuestro fin es ser felices, pues hagamos todo lo necesario para serlo, ¿no?

Se preguntarán ustedes a que vienen tantas citas el día de hoy. Primero, me resulta un poco difícil hablar de la “alegría” pues el animus actual es un poco diferente al que usualmente suelo tener. Segundo, por que no veo nada de malo en así hacerlo.

Ahora sí, la felicidad. La felicidad es un sentimiento abrumador que de alguna u otra forma opaca las imperfecciones que nos rodean, o bien, hace que veamos esas imperfecciones como algo complementario, inherente acaso, a esa felicidad que tenemos. La felicidad la producen cosas simples o complejas, recurrentes o aisladas. La felicidad está en una sonrisa; en la familia; en un tulipán, o bien en quince; está en un amigo; en un buen libro; en buen whisky; en un abrazo; en un aroma; en una comida; en una experiencia bizarra; en un buen chiste; en una buena acción; en un globo; etc. La felicidad está en donde quiera que nosotros la queramos ver. La felicidad está en estas líneas, o bien, en la posibilidad de hacerlas a un lado y buscar algo que realmente nos haga felices. Nosotros determinamos nuestro propio sentimiento de felicidad. Nosotros somos capaces de generar felicidad o infelicidad, tanto en nosotros mismos como en otros. Todo se reduce a una simple elección, a una simple escogencia. ¿Queremos ser felices?

La alegría, la ¡Oda a la Alegría! ¡Quién ha logrado la gran hazaña de ser el amigo de un amigo y quien ha conquistado una dulce mujer, entremezcle su júbilo!
La alegría de disfrutar de la buena lectura, de la buena compañía, de la buena soledad, de la buena bebida y de la buena comida, de las buenas caricias, de los buenos besos, de la buena música… ¡la alegría de disfrutar la Novena Sinfonía de Beethoven, la alegría de escuchar la Oda a la Alegría!

La alegría de saber disfrutar de las cosas que se sabe que lo alegran a uno, y la alegría de no dejarse apabullar por las que uno desconoce. La alegría de saberse un explorador y la alegría de saber que hay un mundo esperándonos. La alegría que viene después de la tristeza, la tristeza de sentirse alegre, el sentirse alegre para olvidar la tristeza, las tristezas que simplemente entristecen así como las alegrías que solamente alegran, y nos alegran para no entristecernos.

Ya para finalizar, retomo nuevamente a Savater, citando a Horacio:
Sólo es feliz aquel que cada día
puede en calma decir: Hoy he vivido.
Que nuble el cielo Júpiter mañana
o lo esclarezca con el sol más vivo,
nunca podrá su mente poderosa
hacer que, lo que fue, ya no haya sido,
ni logrará que no esté ya acabado
lo que colmó el momento fugitivo.

La mera existencia no es sinónimo de vivir, vivamos, disfrutemos, seamos, hagamos. Procuremos que nuestra vida esté llena de momentos fugaces, disfrutemos esos momentos fugaces. Fugaces como las lucecitas de Séneca, que nos pueden llevar al pantano, o bien pueden ser nuestras estrellas. Procuremos alcanzar las estrellas, procuremos el ser estrellas. Seamos felices. Seamos.

lunes, 14 de enero de 2008

De la belleza.

La belleza, nos dice el diccionario de la Real Academia Española, es esa propiedad en las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros un deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas.

También tenemos la “bellota”, que no es una mujer “hermosota”, sino un mero fruto. Asimismo tenemos el “bellote”, que no es un hombre “hermosote”, sino un clavo que tiene la cabeza parecida al cascabillo de la bellota.

Algo es bello, algo tiene belleza, pero ¿cómo juzgamos su belleza? ¿a qué llamamos belleza? “Beauty is on the eye of the beholder” dicen por ahí. ¿Cómo juzgan los no videntes? En fin, la belleza es de esos términos que siempre son polémicos, pues usualmente hay criterios encontrados. Podemos, como bien lo apunta la RAE, hablar de la belleza de la naturaleza, y en las obras literarias artísticas.

Para delimitar un poco el alcance de lo que escribo hablaremos de la belleza en la mujer. Pero no en cualquier mujer, hablaremos de tres bellas mujeres producto de tres bellas obras de la literatura. Iniciaremos con una bellaza de la literatura clásica, una de la literatura universal y otra del contemporáneo realismo mágico.

Helena, esposa de Menéalo, rey de Esparta. Su huida con Paris fue la causa de la guerra de Troya.
Paris, es ayudado por Afrodita en agradecimiento por su juicio en el concurso de belleza de las diosas. Pero, ¿de qué discutían las diosas? Tenemos que amar a estos griegos, cuyos dioses eran muchos y muy “humanos”. ¡Discutían por la belleza!

Cuando Eris, la Discordia, no fue invitada a una boda, trajo consigo a la ceremonia una manzana con una inscripción que decía “Para la más hermosa” y la lanzó en medio del festejo. Al instante tres diosas quisieron disputarse aquel verdadero premio de belleza: Hera, Atenea y Afrodita.

Helena, desde niña es víctima de su propia belleza, pues fue raptada por Teseo (para ser recuperada por Cástor y Pólux, sus hermanos gemelos). Como muchos príncipes la codiciaban, Odiseo hizo convenir a todos en que ella debía escoger libremente a su futuro esposo, y todos sus antiguos pretendientes no sólo respetarían la decisión de aquella, sino que se juntarían para defender a su esposo contra todo rival extraño.

La descripción de Helena es muy sencilla, baste decir con que se le conocía como “la mujer más bella del mundo”. ¿Quién se va a oponer a tal afirmación? Continuemos.

“Aquí dio un gran suspiro Don Quijote, y dijo: Yo no podré afirmar si la dulce mi enemiga gusta ó nó de que el mundo sepa que yo la sirvo; solo sé decir, respondiendo a lo que con tanto comedimiento se me pide, que su nombre es Dulcinea, su patria es el Toboso, un lugar de la Mancha, su calidad por lo ménos ha de ser de princesa, pues es reina y señora mía; su hermosura sobrehumana, pues en ella se vienen á hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de la belleza que los poetas dan á sus damas; que sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las partes que á la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la discreta consideración puede encarcelarlas y nó compararlas” Siguiente…

“Florentino Ariza la espiaba maravillado, la perseguía sin aliento, tropezó varias veces con los canastos de la criada que respondió a sus excusas con una sonrisa, y ella le había pasado tan cerca que él alcanzó a percibir la brisa de su olor, y si entonces no lo vio fue porque no pudiera sino por la altivez de su modo de andar. Le parecía tan bella, tan seductora, tan distinta de la gente común, que no entendía por qué nadie se trastornaba como él con las castañuelas de sus tacones en los adoquines de la calle, ni se le desordenaba el corazón con el aire de los suspiros de sus volantes, ni se volvía loco de amor todo el mundo con los vientos de su trenza, el vuelo de sus manos, el oro de su risa. No había perdido un gesto suyo, ni un indicio de su carácter, pero no se atrevía a acercársele por el temor de malograr el encanto.” Y no puedo negar una cuarta…

“Pezón de fresa, lengua de caramelo, corazón de bromuro, supervedette, puta de lujo, modelo, estrella de culebrón”.

¡Mujeres! ¡Tan bellas! Llámese Helena, Dulcinea, Fermina Daza o “Barbi Superestar”, su belleza es tal que nos vuelve locos, de diferentes maneras. Las hay para todos los gustos y preferencias, pero las hay.

¿Acaso puede alguno afirmar que nunca se haya sentido como un Paris, un Don Quijote, un Florentino Ariza? ¿Acaso no somos todos Homeros, Cervantes, Gabos o Sabinas?

Retomo al RAE: … es esa propiedad en las cosas que hace amarlas… La belleza nos hace amarlas.

Amor, amor puro, no una de esas atracciones pasajeras y caprichosas, no ese deseo carnal irreprimible, no, es el más puro de los amores, es ese sentimiento de que un abrazo basta, de que una caricia derrite, de que un beso mata.

Amor puro y simple, amor en su más pura expresión, amor sentido como nunca antes, amor, amor, como del que se cree que no se va a sentir nunca, amor como del que se cree no existe, amor loco, amor incontrolable, amor que no se apaga con el paso del tiempo, antes bien, amor que inicia como una llama y se convierte en una hoguera, amor del que se cree se vive una sola vez, amor del que cree se siente una sola vez, amor que no puede ser ignorado, amor del que se siente orgullo, amor que trasciende el entendimiento y la razón.

Amor ciego, amor sordo, amor mudo, o más bien amor que ciega, que ensordece, que enmudece; que intimida, atemoriza, que pone a dudar.

Todo ese amor inspirado por el solo concepto personal de belleza. Belleza inherente a ese ser que no es normal, no es natural, que sobrepasa el entendimiento. Belleza que se convierte en una especie de origen y de fin, que se convierte en una especie de paradigma que todas solo pueden aspirar a seguir, pero que ninguna realmente podría, solo “ella”.

Belleza que se regenera, se reinventa, que se replantea día a día su propia perfección y que aturde, estremece.

En fin, la belleza, el amor, los sentimientos, ¡qué sé yo! La belleza “es”, simplemente “es”. Aquello que es bello para mí no necesariamente lo será para usted, y viceversa.

Cierro con una cita de don Jacques Sagot que aparece en La Nación (13 de enero del 2008): “Por supuesto en materia de belleza, nadie puede convencer a nadie de nada. Argumentar es estéril, pero hay algo que sí podemos y debemos hacer: dar nuestro testimonio.”

Eso es lo que las líneas anteriores son, no aspiran a nada más. Son. Son mi testimonio. ¿Será un bello testimonio? No lo sé… ¡arrojen sus manzanas!

jueves, 10 de enero de 2008

De la razón de las lágrimas.

Ayer escribí la primera parte de lo que fue una promesa a Gabo. Hoy honro la misma al dedicarme a hablar no de la materialidad de la lágrima, pero sí del motivo que se esconde detrás de la misma.

Como mera función corporal, las lágrimas son un líquido producido por el proceso corporal de la lagrimación para limpiar y lubricar el ojo. Pero nosotros como humanos, como seres pensantes, que además sufrimos y disfrutamos, le hemos dado a las lágrimas diferentes significados, las sufrimos o disfrutamos por diferentes motivos.

Dicen por ahí que las lágrimas son la sangre del alma. La materia no se crea ni se destruye, se transforma. ¿Será acaso que los sentimientos de nosotros tienen cierta materialidad, y como tal, se transforma en algunas ocasiones en una lágrima? No está mal la idea.

Algunas veces hemos llorado porque estamos extremadamente tristes o por el contrario, muy felices. Algunas por un mero dolor físico. Otras porque conducimos muy veloz y nos "lloran los ojos". Algunas veces solo nos sentimos con ganas de llorar; sin ninguna causa aparente. Lloramos, es un hecho.

¿Existen lágrimas falsas y lágrimas verdaderas? Yo creo que sí. Algunas son lágrimas "ingenuas". Esas lágrimas que ves salir de los ojos de una persona, que la persona te dice que está llorando por "x" motivo, y en realidad en el fondo uno sabe que esa persona no sabe porque está llorando. Si, hasta en el llorar se puede ser ingenuo. Me imagino que uno de los muchos estados de la negación.

El llanto del alma. Ese llanto tan doloroso, ese llanto que uno cree que no parará, y que a su vez lo hace a uno preguntarse ¿de dónde sale tanta lágrima? Ese llanto que provoca deshidratación, que provoca susto, que provoca miedo. Ese llanto por un ser querido pasado a mejor vida, por un ser querido que ya talvez no lo es, por un sufrimiento ajeno con el que nos identificamos, etc.

El llanto de la risa. Ese llanto que tenemos de tanto reírnos. Reímos y reímos, el estómago nos duele, no nos podemos sostener de pie, y lloramos, lloramos de reírnos tanto.

El llanto de la felicidad. Ese llanto que surge espontáneamente cuando nos encontramos abrumados de felicidad. Cuando nos vemos en una situación en la que nos sentimos tan pero tan dichosos que simplemente la única salida es llorar. Llorar de la felicidad, ¡qué sentimiento más hermoso!

El llanto de la admiración. Muy similar al anterior, pero no idéntico. Este lo he sentido pocas veces. Lo experimenté en la Capilla Sixtina, por ejemplo. Tanta belleza en un solo lugar. Tanta historia, tantas cosas magnificas. Llanto de la admiración, eso es. Es el llanto que experimentamos cuando la perfección se materializa en algo tangible, en un David, en una Victoria de Samotracia, en una Venus de Milo. Admiración.

El llanto post coital. El "coito" genera diferentes reacciones en uno. Una es el hambre, de la que he hablado en alguna ocasión anterior. Otra es el llanto. Es cuando se da esa conexión que trasciende la experiencia carnal y lo deja a uno sin palabras, sin aliento, sin creencia alguna más que en el cuerpo de una mujer (en mi caso). No queda más que llorar.

Llanto, lágrima, llorar. Sentir, sufrir, disfrutar, aprender. Compartir, contar, vivir, experimentar.

En "El Aleph", específicamente en "El inmortal", mi querido Borges, hacia el final dice:

(...)
En las afueras vi un caudal de agua clara; la probé, movido por la costumbre. Al repechar la margen, un árbol espinoso me laceró el dorso de la mano. El inusitado dolor me pareció muy vivo. Incrédulo, silencioso y feliz, contemplé la preciosa formación de una lenta gota de sangre. De nuevo soy mortal, me repetí, de nuevo me parezco a todos los hombres. Esa noche, dormí hasta el amanecer.
(...)

¿Acaso no podríamos pensar que sucede lo mismo con una lágrima?

Machado nos dice: "Cuando nos vimos por primera vez, no hicimos sino recordarnos. Aunque te parezca absurdo, yo he llorado cuando tuve conciencia de mi amor hacia ti, por no haberte querido toda la vida."

En el mismo texto de Borges, al inicio se lee:
"Solomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had an imagination, that all knowledge was but remembrance; so Solomon given his sentence, that all novelty is but oblivion. " Francis Bacon, Essays, LVIII

Algunas veces olvidamos lo hermoso que es llorar. ¿Quieren llorar conmigo?

miércoles, 9 de enero de 2008

De las lágrimas.

Hace algunos días discutía con un amigo (de manera virtual) el asunto de las lágrimas. En realidad no fue una "discusión" per se, antes bien fue un rápido intercambio de impresiones. Decía mi amigo: "...quién se atreve a cuestionar la materialidad de una lágrima?"

En ese momento lo que respondí fue: "Yo no me atrevo a cuestionar la materialidad de una lágrima, pero si cuestiono usualmente el motivo detrás de la misma.". Dije lo mismo con la promesa de abordar el tema mas a fondo, y en este momento honro aquella por este medio.

Lágrima, viene del latín lacrima. Yo en lo personal me lo esperaba con una "e" al final, i.e., "lacrimae". Se ves mas latinizado ¿no? Que tal "lacrimun"? ¡O en griego... "lacrimostos"! Bueno, dejando el origen de la palabra a un lado, el diccionario nos dice que una lágrima es "cada una de las gotas que segrega la glándula lagrimal". ¡Qué manera mas singracia de minimizar lo que una lágrima es y todo lo que puede llegar a representar!

Luego de eso la materializan aun más y dicen que puede ser un objeto en forma de gota, especialmente cada uno de los adornos de cristal que penden de ciertas lámparas.

Hay lágrimas de lágrimas... veamos algunos ejemplos:
De Batavia o de Holanda: NUNCA las había escuchado, y sinceramente, puedo vivir sin ellas. De Holanda me quedo con Van Gogh y con sus hermosos tulipanes, que si bien es cierto no son originarios de ahí, ellos los lanzaron al estrellato.

Las de cocodrilo: Las que vierte alguien aparentando un dolor que no siente. Pobres cocodrilos, ¿será que ellos no pueden llorar?. De estas lágrimas he visto muchas, no me gustan, no las disfruto (sí, algunas lágrimas se disfrutan).

Las de personajes famosos: de David, de Job, de Moisés, de San Pedro... ¡las de San Pedro! Prefiero sus llaves a sus lágrimas. Me imagino con sus llaves negándole la entrada a quien quiera ingresar en ese club privado de gente formal, como diría Sabina. "Nos reservamos el derecho de admisión". ¡No heaven for you! diría el "Soup Nazi" de Seinfeld.

Alguien se puede deshacer en lágrimas, así como también deshacerse en disculpas. Asumo que si el deshacerse de la segunda forma no resultó, pues bien, siempre queda la opción uno, y llorará copiosa y amargamente (¡Llorarás! ¡Llorarás! ¡Llorarás! ¡Llorarás! diría Oscar de León, el Diablo de la Salsa jajajajajaja).

Dependiendo de lo que se sienta en algún momento dado o de lo que se sienta con respecto a alguien, se puede "llorar alguien a lágrima viva", o bien, "llorar lágrimas de sangre".

Podemos ser "paños de lágrimas" o bien, buscarlos. Después de todo en este gran valle de lágrimas, ¿quien no ha derramado una?

Tenemos las lágrimas negras de Bebo Valdés & Diego "El Cigala", o las lágrimas Sabineras: "tu risa es una lágrima equivocada", las de "plástico azul", tenemos fulanos que no tienen la "lágrima fácil" o la "lágrima en el fondo del río de los desesperados". También nos dice que "moja una lágrima antiguas fotos". Pero después de todo, "el sol es una lágrima en un ojo que no sabe llorar".

En fin, lágrimas van, y vienen; las padecemos, las sufrimos, las disfrutamos. Algunas nos definen, otras nos estorban. Lágrimas más, lágrimas menos seguimos siendo quienes somos, en esta coordenada espacio temporal "nos sabemos", y por tener conciencia de quienes somos, puede que no nos importe el llorar.

Cierro con la parte final de "La Hilandera", escrito por Andrés Eloy Blanco:
...
Y ella le quitó la venda
y la Hilandera lloraba
y se estuvieron mirando
por el cristal de las lágrimas
y el amor, entre sus ojos,
hilaba...

¡Salgamos, busquemos, hilemos y disfrutemos!

lunes, 31 de diciembre de 2007

Año nuevo, ¿vida nueva?

Nunca me ha gustado la gente que se pone metas de fin de año. Me parece absurdo que por una mera convención social del "31 de diciembre" la gente piense que mágicamente las cosas se van a facilitar. Tampoco se facilitan con la famosa "cuesta de enero"... ¡como detesto eso! ¡Planifiquen por favor!

Pero bueno, volvamos a las convenciones. Las convenciones son normas o prácticas admitidas tácitamente, que responden a precedentes o a la costumbre. La maldita conventio. ¿Porqué sucumbir a prácticas por otros establecidas? ¿Porque he de bajar la cabeza y no cuestionar nada? ¿Por qué si lo hago me ven mal?

Convenciones y costumbres. Las costumbres, son esos hábitos, modos habituales de obrar o proceder establecidos por tradición o por la repetición de los mismos actos y que puede llegar a adquirir fuerza de precepto. Costumbre, de cosuetumen, evidentemente latín... No puedo evitar recordar esas clases en la facultad cuando nos hablaban de la costumbre como una fuente del derecho y por lo tanto, del derecho consuetudinario...

Preceptos, del latín praeceptum; los preceptos son mandato u ordenes que un superior hace observar y guardar "al inferior o súbdito". También puede ser cada una de las instrucciones o reglas que se dan o establecen para el conocimiento o manejo de un arte o facultad. O bien, por antonomasia, cada uno de los del Decálogo o mandamientos de la ley de dios (así, con minúscula).

¡Antonomasia! ¡Qué palabrilla más linda! Denota que a una persona o cosa le conviene el nombre apelativo con que se la designa, por ser, entre todas las de su clase, la más importante, conocida o característica.

¿A que vienen todas esas palabras, conocidas unas, rebuscadas las otras? Pues que por una maldita convención social, los 31 de diciembre de cada año marcan el fin y el inicio de un nuevo año. Que como parte de una mecanismo más grande que mi propia individualidad, debo de seguir ciertas costumbres; que ciertas de esas costumbres se han vuelto ya preceptos; y el maldito destino, superior mío, y por lo tanto, yo inferior o súbito de aquél debo de seguir. Y para no abusar mucho de mi suerte en este momento vuelvo a ser el "soltero por antonomasia" que en algún momento fui.

O sea, año nuevo, ¿vida nueva? O antes bien, año nuevo, ¿de regreso al inicio? Atrapado por el mito del eterno retorno, donde inexorablemente regreso a mi "yo mismo", desearía cual Teseo, tener un minotauro que matar, o bien, saber al menos a cual de todos los minotauros matar.

¿Mi meta de este año? Pues llegar al siguiente, y al siguiente, y al siguiente, y al siguiente, y así queriendo una parte de mí que eso se repita per saecula saeculorum. Disfrutar, cosechar el día, ¡carpe diem!

El regresar a mi punto de partida no tiene que ser del todo malo, después de todo, ¿no es como regresar a la escuela con el conocimiento adquirido en la universidad? Si, regresaré, le haré trampa al maldito "superior" y aprovecharé las lecciones aprendidas.

"Pacta sunt servanda" latinazo que se puede traducir como "lo pactado obliga". Los pactos deben de cumplirse, PUNTO. Tiempo ha, pacté conmigo mismo el no dejar que ciertas cosas me cambiaran mi plan de vida. Año nuevo, vida nueva, es más ¡década nueva!

viernes, 28 de diciembre de 2007

De la despedida.

La despedida. Viene de despedir, ésta del latín expetere. Soltar, desprender, arrojar algo. Soltarse, desprenderse, arrojarse, o bien ser soltado, ser desprendido o ser arrojado. Apartar de sí a alguien que le es gravoso o molesto. Puede ser también el renunciar a la esperanza de poseer o alcanzar algo.

Hay muchas formar de despedirse. A continuación un par que me encantan:

"Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás,
este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después,
a este ruido tan huérfano de padre,
no voy a permitir que taladre un corazón podrido de latir,
este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos ya no lloran más por ti"
Joaquín Sabina

Por el otro lado tenemos a José Ángel Buesa con su "Poema de la Despedida":

"Te digo adiós si acaso te quiero todavía
Quizás no he de olvidarte... Pero te digo adiós
No se si me quisiste... No se si te quería
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste y apasionado y loco
Me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No se si te amé mucho... No se si te amé poco,
Pero si sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
Y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo,
Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós y acaso con esta despedida
Mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en ti."

En esta pesadilla no puedo dejar de pensar en mi querido Pedro Calderón de la Barca y su hermosa obra "La vida es sueño":
(...)
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
(...)

PUNTO FINAL.

jueves, 27 de diciembre de 2007

De los puntos.

La palabra punto viene del latín "punctum". Tiene muchos significados y diversos usos, usos que le damos a veces de manera inconciente, otros, como un acto volitivo, racional, como algo deseado.

Puntos hay muchos, hay puntos de puntos. Incluso de niño recuerdo la broma del asterisco, ¡que no es más que un punto despeinado! El punto punk.

El punto, en su primera acepción, se define como una señal de dimensiones pequeñas, ordinariamente circular, que, por contraste de color o de relieve, es perceptible en una superficie. Podemos hablar de puntos geográficos, de puntos de referencia, de puntos en juego, o en el campo del amor, de hacer los puntos... "me hacés los puntillos con fulana", "tengo los puntillos". Tenemos puntos en Wall Street... cayó la bolsa tres puntos, subirá diez (que me avisen si eso sucede). Indica un momento particular, una ocasión oportuna, un momento favorable, o bien, desfavorable: llegamos a un punto en la relación en la que no avanzamos; estábamos en un punto tan bueno, que no cabía mejora; llegamos al punto clímax, y hablando del clímax, pues también tenemos el famoso punto "G".

El punto sirve para señalar tendencias, se pueden examinar las cosas desde un punto legal, de uno filosófico, de uno religioso, de uno moral, ¡los puntos! También puede ser lo sustancial o principal en un asunto: "El punto es el siguiente...". Denota el punto también un estado de cocción: la pasta está en su punto. Tenemos también los puntos físicos (¡Ja! ¡Cómo si el punto G no lo fuera! Talvez el más físico de todos los puntos): el punto de congelación, el punto de fusión.

Cuando nos rompemos, pues nos cosen, y por lo tanto nos hacen puntos. Cinco puntadas en el cráneo, como seis puntadas en la barbilla, diez puntadas en mi mano izquierda, puntadas por la operación de la apéndice, como treinta puntadas en mi pierna izquierda (sí, una niñez muy activa tuve), y miles de miles puntadas necesarias para sanar mi corazón.

Tenemos puntos cardinales, el norte, el sur, el este y el oeste... ¡y yo sin mi norte!

Existen los puntos críticos, que físicamente en cada sustancia, el estado determinado por su temperatura y presión críticas; o bien el momento exacto en que ocurre o es preciso hacer algo.

Los hay también de apoyo, que para los efectos personales consideraré solamente los que implican aquello sobre lo que se basa o sustenta algo. ¡Qué doloroso perder un punto de apoyo! No podemos dejar de lado los puntos débiles, que a ratos son el aspecto o parte más vulnerable de alguien o de algo, y a ratos son la mayor fortaleza de uno. Desde un punto de vista médico existen los "de costado", que constituyen un dolor con punzadas al lado del corazón... ¡Ay! ¡Cómo me duele el corazón!

Existen los puntos de observación, que son aquellos que se colocan en las cartas de marear, como resultado de observaciones astronómicas. O bien, desde donde oteamos el dolor que nos rodea.

Nos hablan también de los puntos de partida y de los puntos de referencia. Tenemos puntos de partida hacia algo mejor, y que a veces transitamos tanto por ese camino que se nos convierte en un punto de referencia. Un punto de referencia que se convertirá luego en un mínimo deseado, en algo que te marca y no te abandona, en algo que te va a obligar a buscar "eso" todos los demás puntos que lleguen a tu vida. Ese es mi punto de vista. ¡Hasta la vista tiene punto! Ese punto que se dilata con la percepción del ser amado, ese punto que brilla con el avistamiento de esa persona especial.

Todos esos puntos a veces nos llevan a un punto muerto, un punto que se caracteriza por ser el estado de un asunto o negociación que por cualquier motivo no puede de momento llevarse adelante. Ya la situación "dejó de estar a punto" y necesita alguna revisión. Tenemos los dos puntos, que a veces anteceden un punto de vista; tenemos el punto y coma, que nos pausa un poco más que una coma pero no tanto como un punto a secas. Tenemos el punto y seguido cuando le damos continuación a algo; el punto y aparte cuando se llega a un fin y los puntos suspensivos, cuando no sabemos que pasará...

:_: :_:

viernes, 21 de diciembre de 2007

Del hambre.

Hambre viene del latín vulgar famen. Se dice que es la gana y necesidad de comer. También puede ser una escasez de alimentos básicos, que causa carestía y miseria generalizada. Pienso en distintos tipos de hambre, el RAE me ayuda.

Hambre calagurritana... es un hambre muy violenta.
Hambre canina... es una gana de comer extraordinaria y excesiva.
Hambre de tres semanas... es cuando alguien, por puro melindre, muestra repugnancia a ciertos alimentos, o no quiere comer a sus horas, por estar ya satisfecho.
Hambre estudiantina... es un buen apetito y gana de comer a cualquier hora.
Andar alguien muerto de hambre... es pasar la vida con suma estrechez y miseria.
Apagar el hambre... es matar el hambre.
Hambre y valentía... usada para indicar al arrogante y vano que quiere disimular su pobreza.
Juntarse el hambre con la gana, o las ganas, de comer... usada para indicar que coinciden las faltas, necesidades o aficiones de dos personas.
Más listo que el hambre... para ponderar la agudeza, ingenio y expedición de alguien.
Matar de hambre... dar poco de comer, extenuar.
Matar el hambre... saciarla.
Matarse alguien de hambre... tratarse mal por penitencia o por sobrada cicatería.
Morir, o morirse, de hambre... es tener o padecer mucha penuria.
Perecer, o rabiar, de hambre... morir de hambre.
Sitiar a alguien por hambre... es el valerse de la ocasión de que esté en necesidad o apuro, para reducirlo a lo que se desea.

Todas esas hambres nos las dice el diccionario. Hambre, ¡ay el hambre! Hambre de poder por ejemplo. ¿Qué pasa cuando alguien tiene hambre de poder y hace lo que sea para saciarla? Ahí viene la indigestión. Una buena indigestio es lo que merece todo aquél que no considera a los demás en beneficio propio y en perjuicio de aquellos.

Para aquellos que no están de acuerdo con algo, ¿qué les queda? ¡Hacer una huelga de hambre! Y yo me pregunto: ¿A quien carajo le interesa que unos fulanos no coman? Cada quien es juez de su propio perjuicio. Si la única forma para llamar la atención que se vino a la cabeza es no comiendo, hay problemas mas grandes. Si no comen, pues que no coman, no me interesa.

Hambre de aprender. Súper provechosa. Estar sediento de conocimientos. Saciar el hambre intelectual y "devorar" libros. ¡Qué buena esa hambre!

Hambruna... escasez generalizada de alimentos. Ya lo dice García Márquez, el día en que la mierda tenga algún valor los pobres nacerán sin culo. ¡Ni mierda qué comer!

De Wikipedia sale esto: Fisiológicamente el hambre está producido por los estímulos que ejercen ciertas sustancias sobre nuestro cerebro. Así por ejemplo la hipoglucemia, estimula al hipotálamo lateral y produce estímulos vagales que nos obliga a comer, mientras que los ácidos grasos, la colecistoquinina y la serotonina estimulan al hipotálamo ventromedial y nos producen la sensación contraria del hambre: la saciedad.

El hambre puede causar dolor en el estómago o punzadas de hambre. Este dolor, que dura entre dos y tres minutos, es causado por una alteración en los movimientos peristálticos gástricos, los que ayudan al tránsito de los alimentos por el aparato digestivo. Aparecen entonces unas contracciones intensas y rítmicas (contracciones del hambre) que causan la sensación de dolor.

¿Será a caso que si reducimos la hipoglucemia y reducimos los ácidos grasos, la colecistoquinina y la serotonina eliminamos el hambre del mundo? ¡Qué doloroso suena eso de punzadas de hambre! El hambre punzan dicen los que no tienen que comer.

Pero también tenemos el apetito. Del latín appetitus. El apetito es un impulso instintivo que lleva a satisfacer deseos o necesidades. Son ganas de comer, o bien, un deseo sexual o una cosa que excita el deseo de algo. ¡El apetito sexual! Eso me lleva a la mejor de todas las hambres... Una vez saciado el apetito sexual, viene el hambre, el hambre que denomino "hambre post - coital" ®.

Tenemos apetito sexual, lo saciamos, y luego viene ese deseo de alimentarse, de satisfacer esa otra gran necesidad que todos sentimos.

¡Qué hambre!

jueves, 13 de diciembre de 2007

Ayer, hoy y mañana.

El cinco de diciembre del dos mil siete cumplí treinta años... Abandoné los "tes" para llegar a los "tas". Adiós veinTES, hola treinTAS, cuarenTAS; cincuenTAS... De aquí en adelante, cuando mencione la palabra "ayer" me referiré a las tres decadas que anteceden este momento. Ayer, del latín heri, "yesterday" en inglés o bien "ieri" en italiano. Tan poco sonoro el inglés... ¡tan lindas las lenguas latinas! Ayer es el día que precedió inmediatamente al de hoy, y en su momento al "hoy" que fue ese cinco que "hoy" es un "ayer". Como dice Sabina: "...pero ya no era ayer, sino mañana."

El mañana: En el día que seguirá inmediatamente al de hoy. Viene del latín vulgar maneāna. De ese mañana hablaremos después.

Para los que se lo preguntan, pues no, no me convertí en sapo, no me salieron mas arrugas, no me salieron mas canas (nótese que si acepto la presencia de las últimas dos, mas hago la salvedad de que no salieron mas). Si tengo plena conciencia de que me hago mas interesante, mientras usted, fémina que lee esto solo envejece, una mera cuestión de género. (Ja! No arrugue la cara, ¡en unos años se va a arrepentir!)

Ese ayer de casi once mil "ayeres" lo veo con amor, con cariño, a veces con nostalgia, pero sobre todo como una gran lección. Lecciones académicas, familiares, sentimentales, etílicas, laborales, lecciones aprendidas, y lecciones que aun tengo por aprender.

Ayer lo disfruté montones, ayer ya pasó. Ayer queda como una marca indeleble que me marcó en muchas cosas, ayer me enseñó a esperar ese mañana. Un mañana al lado de mis seres queridos. Un mañana al lado de mis viejos recuerdos. Un mañana incierto, un mañana que será la consecuencia lógica (espero) de mi hoy y de mi ayer.

¡Hasta mañana!

jueves, 29 de noviembre de 2007

Un ábaco... por favor!!!

En un curso de Gestión de la Calidad de la Maestría, el profesor compartía con nosotros dos fases de los clientes: el "Evangelizador" y el "Terrorista". El primero comparte con la gente sus buenas experiencias; el segundo comparto con quien pueda los tragos amargos por los que pasa. Hoy ambas personalidades (al estilo de Dr. Jekyll and Mr. Hyde - como nos lo recuerda no hace mucho Gabo) escriben al unísono, y presento formal reclamo ante la situación vivida anoche.

Desde hace ya algunos años soy cliente del BAC (Antiguo Banco de San José) y de los servicios de Credomatic (American Express). Mi relación con el BAC siempre ha sido excelente, NUNCA he tenido queja alguna.

Las Farmacias Fischel forman parte de esta Red de Pagos. (Información suministrada por un amable representante de SERVICIO AL CLIENTE en el teléfono 295-9898).

Ayer me disponía a cancelar el saldo de mi tarjeta de crédito. En el día, por obligaciones laborales y posteriormente en la noche por las universitarias, no pude ir a una agencia del banco, por lo que decidí utilizar los servicios de la Red de Pagos del BAC, específicamente en la Fischel Barrio Roosevelt.

No iba a comprar productos farmacéuticos, solamente me disponía a cancelar el saldo de mi tarjeta; por lo que decidí dirigirme a la Caja Registradora (¿Acaso piensa el ineficiente que esta detrás de ésta que se llama así por resultar ser un híbrido de inutilidad entre CAJA Costarricense de Seguro social y REGISTRO Nacional? - No lo sé, pero a continuación les explico por que me refiero de esta manera al señor cajero).

Después de 10 minutos de hacer fila para que atendieran a las TRES personas delante de mí me tocó mi turno. Le dije "Buenas noches, vengo a pagar mi tarjeta de crédito". Me preguntó el monto y se lo indiqué. Me dijo que era mucho dinero y que necesitaba tiempo para contarlo. Me dijo que necesitaba atender a los CLIENTES primero (¿Acaso no soy un cliente yo también?).

Pues bien, conciente de que en efecto NO era poco dinero, le dije que no había ningún inconveniente. Por lo que le dije que podía esperarme a que atendiera a los cinco CLIENTES que estaban detrás mío (incluyendo CLIENTES que iban a cancelar los servicios de telefonía celular).

Al llegar mi turno, le dije que me atendiera (la fila había crecido aún mas y ya era hora de que me atendiera). El cajero me miró y me volvió a decir que era mucho dinero, que lo tenía que contar... ¿Acaso no tiene que contar TODO el dinero que recibe? En ese momento sí me dio un poco de cólera y le respondí: "Pues a contar se ha dicho, no puedo esperar más".

A regañadientes comenzó a contar el dinero. En ese momento pidió ayuda a alguna integrante del personal y ella le dijo que la farmacéutica estaba verificando si me podían procesar la transacción. En este momento le pregunté a la no tan amable señorita: "¿Cuál es el monto máximo que puedo cancelar?" Y me dijo que no sabían. ¿Existe un límite para recibir dinero? ¿Si hubiese estado pagando esa cantidad por concepto de medicamentos, me hubieran puesto tantas trabas? En ese momento, ante la impotencia de darme una respuesta satisfactoria, el cajero atinó a decir: "Nosotros tenemos prioridades, esto no es un banco, es una farmacia". Le señalé la calcomanía que dice "Red de Pagos Credomatic" y no supo que responder.

Ya a estas alturas había tratado de contener mi cólera ante la inutilidad de este servidor, y le dije que siguiéramos con la transacción. Su respuesta fue la misma: "Es mucho dinero, voy a durar mucho contándolo". Mi respuesta fue: "Yo no duré cinco minutos contándolo en el banco. Usted es cajero, su trabajo es contar dinero. Yo no soy cajero, no cuento dinero todo el día. Si yo lo hice en menos de cinco minutos, yo esperaría que usted, que cuenta dinero todo el día, lo haga más rápido que yo".

En ese momento mi querido cajero tomó el dinero, lo puso en el sobre y me dijo: "Señor, váyase se aquí, si usted no me respeta, no lo atiendo". ¿No lo respeto... yo? ¿Quién fue el que me hizo perder más de quince minutos? ¿A quien se le negó un servicio? ¿A quien se le estaba poniendo toda traba para que no pagara? Atención, estaba tratando de CANCELAR EL SALDO DE MI TARJETA. NO estaba retirando dinero, estaba desprendiéndome de dinero para honrar una deuda. ¡El colmo! No me quieren recibir dinero. Tomé el sobre y se lo coloqué nuevamente en el mostrador y le dije: "Usted me tiene que atender". Su respuesta fue un NO rotundo. Le pregunté su nombre, y de manera desafiante y retadora tomó el gafete que colgaba de su cuello y me dijo: "Aquí dice mi nombre". El gafete leía "Marvin Ortiz". Gracias señores del departamento de reclutamiento... su proceso de selección de personal es el óptimo, y "Marvin" es un vivo ejemplo de ello. Marvin llamó al guarda de seguridad y me invitó a salir.

Me fui. Decido a CANCELAR EL SALDO DE MITARJETA, y decidido también a hacerlo en una Farmacia Fischel, me dirigí a la Fischel Farmax Pinares (Del cruce de la antigua Galera 1.5 Km. al Este, Curridabat). También estaba decidido a comprar un ábaco y regalárselo a Marvin, después de todo este simpático objeto sirve para facilitar cálculos sencillos (sumas, restas y multiplicaciones). Yo solamente necesitaba que Marvin sumara, ¿no?

Pues bien, entro a la Fischel Farmax Pinares, repito la misma rutina, me dirijo a la caja y le dijo a la cajera: "Necesito pagar mi tarjeta de crédito". Cuando le dije eso fue como si hubiera invocado al mismo Satanás. En automático me preguntó: "¿Cuánto es el monto?" Le respondí y me dijo: "No podemos procesar su transacción". En ese momento me percaté de que TRES guardas de seguridad estaban detrás de mí. Le dije a la señorita: "Necesito que me diga cual es el monto máximo que puedo cancelar". Se puso de pie y me dijo que iba a averiguar, le pedí que por favor lo trajera por escrito. Unos dos o tres minutos después regresó a la caja acompañada de un miembro del personal de la farmacia. Atendieron a una señora que se encontraba después de mí y no me dijeron nada. Evidentemente tenía que preguntar: "¿Usted me va a atender?". A lo que el nuevo incompetente responde: "¿Qué desea hacer?" ¡Y va de nuevo! "Pagar mi tarjeta". "No se puede" "¿Por qué?" "NO HAY SISTEMA"...

Le pregunté "¿Cuánto es el monto máximo que puedo pagar?" y con una sonrisa de astuto y sarcástico me respondió: "Depende de lo que deba". ¿Es esa la respuesta a mi pregunta? Le repito nuevamente que si me podía ayudar con la transacción, y lo que obtuve fue silencio como respuesta y una cara que denotaba un estado de embriaguez de autoridad ante mi impotencia en esta situación.

Señores de la Fischel, suficiente relajo se tienen con la inutilidad acumulada, ¡y ahora me salen con un mentiroso! Le dije que la señorita que me había atendido originalmente NUNCA me mencionó que no tenían sistema, antes bien, REHUSÓ procesar mi transacción porque el monto era muy elevado. Me dijo: "No tenemos sistema... el sistema es nuevo... no lo sabemos usar muy bien... es de reciente instalación... no le podemos ayudar... VAYA AL AM-PM...etc. O sea, no solo me niega el servicio, ¡me refiere a la competencia!

¿Qué pienso yo en este momento? Pues bien, Marvin NO sirve para CONTAR dinero, pero SÍ sirve para CONTAR a los demás miembros del personal de Fischel lo que sucedió. ¡Cajeros del mundo... uníos!

Pues bien, ya aquí estoy al borde de la desesperación. Le pedí al señor una constancia que indicara que NO me había querido procesar la transacción. Me dijo que gustosamente me la daba. Se desapareció y se metió en un cuarto. (¿Estaba hablando con Marvin?) Regresó y me pidió mi nombre y mi cédula. Al rato regresó y me dijo: No le puedo dar la nota que me pide. Le pedí su nombre y me lo anotó en un papel: Luis Hernández. En ausencia de gafete guindando de su cuello, le pedí que me devolviera la cortesía y que me enseñara su cédula de identidad (tal y como yo lo hice con él): "No señor." "¿Por qué no?" "¡Por que no estoy obligado!" "Muy conveniente... buenas noches"

Nuevamente, decidido a CANCELAR EL SALDO DE MITARJETA me dirigí al AM-PM. El más cercano es el de Curridabat, por Motores Británicos. Le pregunté al cajero que si podía pagar la tarjeta y me dijo que sí lo podía hacer. Le pregunté que si existía un monto máximo, sonrió y me dijo que no. Fuimos a la oficina administrativa, CONTÓ el dinero, bajamos a la caja, y Alexander Madrigal Corrales SÍ me ayudó a CANCELAR EL SALDO DE MI TARJETA.

Lecciones aprendidas:
1. No regresar a la Fischel.
2. Si regreso, comprar solamente medicamentos.
3. Si compro medicamentos, NO discutir con el cajero.
4. Si necesito usar la Red de Pagos Credomatic, ir directo al AM-PM (Nota: Si va a Fischel NO lo atienden, antes bien, lo refieren al AM-PM).

Preguntas:
BAC/ Credomatic:
¿Cómo seleccionan a sus representantes? Nunca había tenido un problema con esta institución, pero situaciones como esta no solo habla mal de Fischel, habla mal, muy mal de ustedes. No basta con buscar un "buen nombre" y una "buena cobertura", cuando se busca ayuda externa para FACILITAR a los usuarios el acceso a los servicios, se debe de ejercer cierto control para garantizar que la calidad sea consistente tanto su institución como en quienes los representan.

Fischel:
¿Cómo seleccionan a su personal?
¿Una vez seleccionado, le dan algún tipo de capacitación en servicio al cliente?
¿Han revisado lo que dice su sitio de Internet? ¿Sus empleados saben lo que dice?:
"La cadena de Farmacias Fischel S.A. esta compuesta por un conjunto de farmacias modernas y amplias, en donde se combina la atención y el buen servicio que se brinda..."

Si me responden, les cuento :o)

martes, 27 de noviembre de 2007

Soy acaso un reloj para ser ajustado?

Hoy en la mañana tomé el bus para venir al trabajo. Ese microcosmos ambulante lleno de desconocidos. Lleno de miles de historias. Iba de pie. El sujeto a mi lado asumo iba tarde, y yo, puntual como de costumbre.

Puntual, esa es una de mis características. Puntual y celoso de mis cosas. En este caso, celoso de que un extraño observara mi reloj. Tanto lo veía y tan desesperado estaba por llegar a algún lugar, que me acordé de mi amigo Gabo y su extraña pregunta: "Soy acaso un reloj para ser ajustado? Si lo fuera sería de esos que retan a su propio mecanismo yendo de atrás para delante de manera impredecible… impredecible sí, que tanto en el caso del reloj como en el mío sería sencillamente hacer todo lo contrario a lo que se supone que deba hacer…"

¿Acaso esta interrogante del si soy o no un reloj no les resulta rara? A mi en lo personal me recordó a mi querido Gregorio y por supuesto a su creador, Kafka (Gregorio, ¡pobre! Yo incluso lloré al terminar el libro. Me gustó tanto que se lo di a mi hermanita para que lo leyera - ¡que buen hermano! - y llorara conmigo). ¿Se imaginan despertar un día siendo reloj? ¡Y ojala ser uno de esas baratijas chinas que atrasan no porque quieren, pero porque no pueden continuar!

Pues bien... continúo mi viaje en bus, con este sujeto observando mi reloj. ¡Mi reloj! Con lo tanto que me gustan y lo mucho que detesto que observen el mío. Recuerdo hace algunos años mi primer reloj, un Casio, súper lindo, de fajilla de hule, especialmente diseñado para el niño inquieto que era. Luego otro Casio, con calculadora, ¡especialmente diseñado para el niño malo en matemáticas que era! (y que sigo siendo). Luego un Swatch (de 1988 - todavía lo conservo), después un Benetton, luego un Quicksilver, luego Citizen, y un Fossil, o el otro Swatch de la serie Irony, o el G-Cool (Edición limitada), o el Tissot, ¿y el Polar?, y el otro Tissot... Ese Tissot que andaba hoy y que el sujeto desconocido observaba. ¡Maldito!

Quise regresar a los tiempos del primer Tissot, donde lo andaba adelantado media hora. ¿Cuál era el propósito de esto? ¡Atarantar a la gente! (Atarantar: Viene de tarántula, y significa aturdir causar aturdimiento
, confundir, desconcertar, pasmar). Cual tarántula relojera, los dejaba que observaran el reloj, se asustaran, y cuando me preguntaban: ¿Esa es la hora?, con todo el aplomo del mundo les respondía: Si, esa es la hora. En mi fuero interno me revolcaba de la risa, pero mantenía la compostura, les hacia cara de serio, cambiaba el tono de voz y de la manera mas grave les preguntaba: ¿Va tarde?

Eso se lo hacía a las personas que observaban irrespetuosamente mi reloj. También hacía lo mismo con los que me preguntaban ¿Qué hora tiene? ¡Esa es la hora que tenía! A los que me preguntaban ¿Qué hora es? sí les restaba la media hora. Lo incómodo era cuando alguien me preguntaba de una manera y le daba "mí" hora, y acto seguido otra persona me preguntaba de la otra manera y les daba la oficial...

Necesitamos ser relojes para ser impredecibles, no. Libertad, libre albedrío, principio de autonomía de la voluntad, ser, poder ser y disfrutar siendo. Seamos como somos, y disfrutemos.

jueves, 22 de noviembre de 2007

De las monjas.

Hoy decido elegir la forma impopular y escribo en contra de las hermanitas...

¿Qué es una monja? Es el femenino de "monje" y el diccionario nos dice que es una religiosa de alguna de las órdenes aprobadas por la Iglesia, que se liga por votos solemnes, y generalmente está sujeta a clausura.

El mismo diccionario me sugiere ver las siguientes opciones: besico de monja, carrillos de monja boba, devoción de monjas, escrúpulo de monja, hilo de monjas, pellizco de monja y por último vicario de monjas. Se los dejo de tarea, pero les recomiendo el "escrúpulo de monja" (suena como a postre ¿no?... Señor, déme por favor un suspiro limeño... no, no, ¡prefiero un escrúpulo de monja!)

Pero bueno, sigamos con las monjas, las terroristas ocultas. Es una teoría muy personal y desde luego, no he encontrado muchos simpatizantes de tan raros especimenes, pero piensen bien lo que les digo:

1. Las monjas NO son familia de nadie. ¿Cuántas primas, hermanas o tías suyas son monjas, o bien, han considerado serlo? Tan no son familia de nadie que llaman a su cabecilla "Madre", y no cualquier madre... ¡es la Madre Superiora! y a sus compinches las llaman "Hermanas"... ¡hermanas!
2. Las monjas NO tienen amigos. ¿Cuántas veces ha salido usted a ponerse al día con su amiga la monjita que tiene días de no ver?
3. Las monjas NO van a misa. ¿Cuántas veces se ha llegado a sentar a la misa y dice: "¡Putis... esa monja me quitó el campo!"?
4. Las monjas NO tienen sedanes o coupes. ¿Cuánto dinero han hecho los distribuidores de camionetas con ellas? ¡Siempre andan en camionetas!
5. Las monjas NO andan solas. Siempre se mueven en grupo.
6. Las monjas tienen algo que se llama "hábito". Sí, me pueden decir que mi amado diccionario dice que "hábito" es un vestido o traje que cada persona usa según su estado, ministerio o nación, y especialmente el que usan los religiosos y religiosas; PERO yo digo lo siguiente: Después de analizar todas esas conductas sospechosas que caracterizan a este grupúsculo... ¿no pensarían ustedes mal del "hábito" que ellas tienen? ¿Cuántos y cuales hábitos más tendrán?

No sé si los perdí en el punto número tres, o bien en el uno, pero analicen lo dicho. Agnes Gonxha Bojaxhiu... alias Madre Teresa ¡Un Osama disfrazado! Dicen que antes de morir gritó: "Allahu Akbar", y explotó. ¿Misionera? Sí. ¿Cuál era su misión? Aun no lo sabemos, pero sí sabemos que dejó a muchos seguidores para que continuara con su obra... He dicho.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Del llegar y otras cosas...

Hace días no visito a mi amigo el procesador de texto, quizá porque no he querido, o quizás porque no he podido, pero en fin, esto no se trata de llegar primero, si no de saber llegar...

Y es que esto de "llegar" a veces es tan importante, y en otras es tan difícil. Se llega al trabajo; se llega a la casa; se llega a la fiesta; fulanito le "llega" a fulanita, o bien, fulanita le "llega" a fulanito; llegamos los dos, ¡y al mismo tiempo! Que detallazo cuando se llega de esa manera.

En fin, pasamos todo el tiempo tratando de llegar a algún lugar, de llegarle a algo, o de llegarle a alguien. Llegar, venir... venir ver y vencer... Veni, vidi, vici... ¡Latín! Nada como nuestra lengua madre y un poco de cultura general. Julio César ya lo dijo en el 47 antes de Cristo ¡y vaya manera de decirlo! No es cuestión de decirlo simplemente, ¡es cuestión de saber decirlo también!

Llegar da una sensación de inicio, "llegué a tal lugar", me da la sensación de que persigo un fin especifico y que por eso trasladé mi corporeidad de un lugar a otro. "Llegó fulanito", me da la sensación de que esperaba a este mentado fulano para que hiciera algo. Y a propósito de fulano, ¿quien demonios es Fulano? Hasta hoy que escribo estas líneas me pregunto por él y lo busco en el diccionario. Fulano: del árabe hispánico "fulán", este del árabe clásico "fulān", y este quizá del egipcio "pw rn", o sea, este hombre. Usada para aludir a alguien cuyo nombre se ignora o no se quiere expresar. Benditos árabes y sus maravillosos aportes, que van desde exóticas comidas, pasando por bellos aportes lingüísticos, hasta las más novedosas maneras de derribar construcciones (lamento mucho la pérdida de vidas inocentes, pero al Cesar lo que es del Cesar, ¡¡¡¡que logística la de estos muchachos!!!!)

Y ahora que hablo del fulano, se me viene a la cabeza otra palabra que siempre decimos pero que y talvez nunca hemos siquiera escrito, o pensado su significado, se trata de la famosa tarabilla... de nuevo el magnifico RAE me dice: Derivada del árabe hispánico ṭaráb, y este del árabe clásico ṭarab, música. ¿Cuantas veces no han pensado cuando un FULANO que viene LLEGANDO y habla mucho es una legítima TARABILLA?

Ahora, después de ver de donde viene la palabra tarabilla, ¿no se trasportan mágicamente a la Alhambra y se imaginan a estos árabes ocupando España cantando algo total y absolutamente ajeno para los españolitos de la época? ¿Y no se imaginan al famoso Manolo (para no usar mas a Fulano) llegando de prisa a hablarles a ustedes agitado, sudoroso, acongojado, hablando rapidísimo, gesticulando y no entenderle nada? ¿Acaso a veces no somos ese español frente al árabe? ¿Acaso no somos a veces ese Manolo? ¿Seremos todos fulanos tratando de llegar a algún lado para ser percibidos quizá como tarabillas?

Esa sensación de "inicio" que tiene el "llegar" no es tal. Pues esto LLEGÓ a su fin, porque sí, hasta el fin LLEGA.

martes, 6 de noviembre de 2007

El Modelo de la Gallina.

Para los que no me conocen, y para los que me conocen y desconocen que regresé a la U, les dedico este artículo. Me ha hecho demasiada gracia, y recientemente lo compartí con un muy buen amigo quien me dió la idea de ponerlo acá para que ustedes lo puedan leer, espero lo disfruten :o)

Resulta que en uno de los cursos, un profesor (¡Excelente profesor! - Yuri Kogan, más que profesor, un verdadero Maestro) nos dejó la tarea de complementar el Modelo de la Gallina, llamado así porque cada una de las palabras que lo conforman inician con "Co", de manera tal que son un montón de Co, Co, Co, etc, lo cual simula el sonido de la gallina, Cooooo Cococo Cooooo... ustedes me entienden.

Aquí están las instrucciones del profesor:

(...)
Y la tarea: después de leer el Modelo de la Gallina (archivos 4 y 5 de la presentación en el campus), ofrezcan, por favor, uno(s) CO´s más. Las condiciones:
* Si usted ofrece un CO que ya existe en el modelo, pierde un punto.
* Si usted ofrece un CO nuevo, gana un punto (siempre y cuando este CO de verdad es una característica de equipo de trabajo).
* Si usted ofrece un CO que ya ha ofrecido por uno de los compañeros, no gana un punto si este CO es nuevo, es decir, no existe todavía en el modelo, y pierde un punto si no es el CO nuevo, es decir, ya está en el modelo.
(...)

Evidentemente TODOS comenzaron a escribir COs para ganar puntos, COmpensador, COestelar, COlocación, COlectividad, COmpartir, COmpenetración, COmodidad, COncausa, COndecir, COnducir seguido de un laaaaaaaaaaaaaaaaaargo etcétera.

Aquí les pongo mi respuesta, saquen ustedes sus conclusiones:

COs como característica de equipo de trabajo dependiendo de para que queramos formar el equipo:
COcainómanos si queremos un cartel.
CObradores si queremos una empresa de recuperación de dinero.
COcineros si queremos dedicarnos a la industria alimenticia.
COcedores si estamos en la industria de la cocción o concentración de un producto.
COstureros si queremos estar en la industria de la costura.
COcheros si lo estamos en la de transporte.
COchinos si en realidad no nos interesa el fin del proyecto y nos "vale".
COchureros si cuidamos el fuego en los hornos de destilación del azogue en Almaden, España.
COcoleros si somos panaderos dedicados a hacer o vender solamente cocoles.
COcteleros si queremos tener un bar como Tom Cruise en Coctail.
COdelicuentes si nuestro proyecto atenta contra los bienes jurídicos tutelados por el ordenamiento.
COetaneos, caso contrario, como podrías trabajar en equipo?
COhechadores, si nuestro proyecto implica sobornos y corrupción.
COherentes en nuestro verbo y nuestro actuar.
COimputados, si nuestro proyecto es que nos declaren inocentes de la misma causa.
COlactaneos, si somos hermanos de leche que desconocemos nuestros padres y queremos encontrarlos.
COleccionadores, si nuestro proyecto se basa en coleccionar "x" cosa.
COlectores, si planeamos recaudar cosas.
COlegiales, si uno de los requisitos de un proyecto es cursar estudios secundarios.
COlonos, si queremos colonizar un territorio.
COloquiales, si le queremos explicar algo complejo a algún "lego" en "x" materia.
COlusores, si queremos estrictamente dañar a un tercero.
COmandantes, si el proyecto demanda tal rango para poder participar en el.
COmbatientes, si nuestro proyecto esta en el campo de batalla.
COmecocos, si buscamos enajenar o convencer a alguien.
COmediantes, si el proyecto es escribir una comedia.
COmpiladores, si el proyecto es ofrecer "COs" y ya los mas "normales" han sido mencionados por el resto de los compañeros.

El día de revisión don Yuri solo sonrió y me agradeció por mi sentido del humor...