lunes, 10 de marzo de 2008

De mi bella Costa Rica.

Hace muchos días que no escribo. ¿Qué ha pasado? He estado haciendo muchas cosas. El trabajo me consume gran parte del día y las noches son muy cortas como para escribir. En fin, el propósito de esta entrega será ponerlos al tanto de lo acontecido las dos últimas semanas, que han sido muy diferentes y muy bellas. Esta entrega es más larga de lo usual. Son dos semanas después de todo.

“Dijo el hombre a la Hilandera:
a la puerta de su casa:
—Hilandera, estoy cansado,
dejé la piel en las zarzas,
tengo sangradas las manos,
tengo sangradas las plantas,
en cada piedra caliente
dejé un retazo del alma,
tengo hambre, tengo fiebre,
tengo sed..., la vida es mala...
y contestó la Hilandera:
—Pasa.”
La Hilandera - Andrés Eloy Blanco

Amable lector, nótese, de nuevo, que son dos semanas. ¿Largo? No tanto. Después de todo, son dos semanas mas cortas que un solo día de ese Ulises de Joyce. ¡Sí, lo sé! Muy, pero muy igualado al hacer semejante comparación.

Iniciemos pues, con el día que no existió, el 29 de febrero. Ese día lo tomé libre para hacer diligencias personales. En medio del trajín, pasé a visitar a una de mis mejores amigas al Ministerio de Hacienda. Me recibió un bello mural de Valverde que tenía años de no ver. ¿Qué mejor manera de empezar la jornada laboral que con un Valverde? Dichosos los que laboran a su lado.

Subo al quinto piso e ingreso al despacho del señor Ministro. Ya me siento hasta importante, me atienden ¡y sin cita! Mientras converso con la Srta. Asesora, me suena mi celular… es nada más y nada menos que Don Fabio Herrera… ¡Sí! El mismo. Don Fabio, que es todo un caballero, me devuelve la llamada que días atrás le hice y nos ponemos de acuerdo para ver algunas de sus obras. Sí. Me dispongo a sucumbir a un capricho de tener una obra suya. La vida es bella, muy bella.

Sigo mi día y me compro la Muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes. Un muy buen día. Llegada la noche salgo con algunos de mis mejores amigos a celebrar el cumpleaños de uno de ellos y terminamos bebiendo “Absenta”. Muy Gaudí, según me dicen. Hoffmann, JuanDa, Carmen, Mari y Hans. ¿Cómo no pasarla bien?

Al día siguiente asisto al Rigoletto. Antes de ir al Teatro, decido cenar algo liviano y beber un poco de Glenfiddich. La ópera, ¡excelente! Sparafucile, la voz de la noche.

Domingo temprano salgo en bicicleta. Un buen día para hacer ejercicio. Siempre en la mañana, Nela Salgado me trae a casa su Hilandera, ahora MÍ Hilandera. Un óleo muy bello que espero algún día colgar en la pared de mí casa.

“Y un día vio la Hilandera
que el hombre ciego lloraba;
ya estaba la espesa venda
atravesada de lágrimas,
una gota cristalina
de cada ojo manaba.
Y el hombre dijo:
—Hilandera,
¡te estoy mirando a la cara!
¡Qué bien se ve todo el mundo
por el cristal de las lágrimas!
Los caminos están frescos,
los campos verdes de agua;
hay un iris en las cosas,
que me las llena de gracia.”
La Hilandera - Andrés Eloy Blanco

Durante la semana leo dos libros. Uno de la masonería, súper interesante, uno de Savater; sobra decir que no solo interesante, sino un MUY BUEN libro. Don Fernando me regala dos cosas maravillosas que comparto gustoso con ustedes:

…Antes de contestarte me estaba acordando de otra definición de Bierce en su Diccionario de una de sus bestias negras, el abstemio, que dice: “Abstemio: Persona de carácter débil que cede a la tentación de privarse de un placer”…

¡Oh abstemios! ¡Qué cosa más simpática me resultan este tipo de personas!

Continúo con la segunda cosa que me encanto de este libro, esta vez no ya de boca de Don Fernando, pero de Germán Rey, quien nos dice:

“Ya para finalizar esta serie de conversaciones con Fernando Savater quisiera contar una historia que le sucedió a García Márquez cuando viajaba por un río cercano a Aracataca. Cuenta que de pronto empezaron a aparecer mariposas amarillas; el boga que iba describiendo el viaje – y que no sabía que García Márquez iba en su canoa – sintió que era pertinente hacer un comentario sobre ellas: ¡Ah, sí! Estas mariposas amarillas empezaron a existir desde que García Márquez escribió Cien años de soledad”

Me parece que es de lo más bello que le pueda suceder a un escritor, que influencie la realidad de los demás y que su realismo mágico modifique el entorno de sus lectores. Sin palabras.

Mi semana sigue adelante. Me levanto, trabajo, asisto a clases, etc… Inicio otro libro de Don Fernando, esta vez, uno dedicado al turf… El juego de los caballos…

Llega el viernes. Llamo a la puerta del pasado y me responde una bella voz. No soy bueno con el pasado y el pasado no me dice lo que quiero escuchar. Todo tiempo pasado es mejor, dicen. No lo sé. Espero que no. Adiós pasado, adiós.

Primer concierto de la temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional. Tomo el programa y me llama poderosamente la atención el título de la primera obra… “Capricho Italiano, Op. 45”. Nunca la he escuchado, pero si es de Tchaikovsky debe de ser buena. En realidad el lego que se dirige a ustedes no conocía tampoco el resto del programa, un tal Dvorák (que desconozco como pronunciarlo) y mi querido Brahms, maestro al que admiro pero del que no conocía su Primera Sinfonía en Do menor, Op. 68.

Continúo con el programa. Bella sorpresa. ¡Muy bella! Las notas al programa las hace Don Jacques Sagot. ¿Y cómo se supone que no tuviera la risa de baboso si me lo imaginaba en el escenario explicando lo que me disponía a escuchar? Gracias Don Jacques, sus notas hicieron que apreciara mucho más lo que escuché y de alguna manera compensaron la nota suya que faltó en La Nación del día de hoy (lo escribo el domingo 09 de marzo del 2008).

Inicia el concierto. Chosei Komatsu sale con una sonrisa de oreja a oreja y por unas dos horas nos deleita con su magistral dirección. Mi favorita: “Capricho Italiano, Op. 45”.

¿En el intermedio que pasa? Pues me encuentro con mi querido Maestro de estudios del Medio Oriente, Don Roberto Marín Guzmán. Intercambiamos palabras brevemente con el compromiso de ir a tomar café una tarde de estas. ¡Que linda mi Costa Rica! Me encuentro en un gran concierto, con un gran programa, en un pequeño gran teatro y con un gran y querido maestro.

Después del concierto, y la nota cultural exploro un poco la vida nocturna de San José. Salgo con un buen amigo y me encuentro una muy buena amiga de casualidad. Buena noche.

El sábado. El sábado desayuno copiosamente con una gran amigo, con el Quinta siempre se pasa un rato agradable. Gentilmente me acompaña a recoger una serigrafía que le compré a Nela Salgado para mi bello sobrinito Sebastián. Regalo de su cumpleaños número tres. “Caballito azul” se llama. Primero de los muchos cuadros que deseo que llegue a tener, a querer y a apreciar.

Llego a mi casa, y ¡sorpresa! Sebas se encuentra de visita. Le doy su regalo, que de momento vé como algo disfuncional tal vez, y cumplo con mi promesa. Su primera obra de arte. ¡Tan linda Nelita! Como siempre, una bella obra suya en un bello marco suyo.

Continúo mi día y voy a donde Don Fabio Herrera. ¡Ja! Donde me ve me dice que por mi voz creía que era un “señorón”. Más tarde Priscilla me dice que eso solamente es una señal inequívoca de que soy un gran igualado. Veo sus cuadros. Mi visita coincide con la de un señor de apellido Pegels. Don Ulrich, me dice Don Fabio, es un coleccionista mío que tiene más de cien de mis cuadros… Ciento noventa Fabio… lo corrige gentilmente Don Ulrich, Sí Ulrich, ciento noventa son más de cien cuadros… reímos los tres…

Pienso que es surrealista que esté viviendo de primera mano este momento. Para ellos probablemente es su pan de cada día, ese ir y venir de gente “pudiente” y con muy buen gusto. Para mí, una persona amante del arte en todas sus expresiones, pero desafortunadamente sin los medios para saciar mi sed adquisitiva, es simplemente, uno de esos momentos que guardaré como una muy buena anécdota.

De la manera más gentil, Don Fabio me regala dos libros con algunas de sus obras… La Ventana al Futuro y Oliendo eso. Todo un caballero este Don Fabio.

Sigue mi día y asisto al Concierto de Manuel Obregón. Antes de ir a mi amado Teatro Nacional, asisto con Pri, compañera de infortunios, al Quinto Festival de Verano Transitarte. ¡Qué bueno mi Señor Alcalde! ¡Cómo nos alcahuetea a los que amamos el arte! En el Parque España adquiero unas cuantas obras de pequeño formato pero inmensa belleza. ¿Cómo no apoyar el arte local? En este momento pienso que me encantaría ser un Médici. Acaso un Capricho Italiano más…

Teatro Nacional. Engalanado de bellas luces de colores. Piano. Manuel Obregón. Buena noche.

Al final del recital, Obregón nos regala obras más conocidas y nos pide que cantemos. Me rehúso a hacerlo. Interpreta la Patriótica. Yo sí envidio los goces de Europa y la grandeza que en ella se encierra. No me molesta que la cante, en lo personal me encanta el ritmo. La letra, no la comparto en su totalidad.

Y sigue mi noche. Pri, Gabo, y un servidor. Llega mi primito. Pasamos una buena noche diciendo tonteras y riendo. Pri termina con el epíteto de “Agujero negro”. Ustedes saquen sus conclusiones. Pri anda de cabanga…Cabanga le digo… Ella me dice: “Ahí tenés para el siguiente blog”… Cabanga… linda palabra, evidentemente si me conocen bien sabrán que la tengo que buscar en el diccionario de la Academia, y ¡vaya sorpresa! Me dice lo siguiente: C. Rica. Melancolía, tenue tristeza, añoranza, nostalgia. De Tiquicia. No es como la areté de los griegos, en este caso la “cabangé” o mucho menos del latín “cabangius”. Es la puritica cabanga…

Río, reímos mucho. Me llama poderosamente la atención que uno de los participantes de la risa colectiva haya resuelto que ya sabe lo que quiere hacer de su vida… “Quiero ser Hugo Chávez”… Jajajajajaja! Dictador… yo en lo personal, dada la oportunidad, preferiría ser Fidel, pero bueno, cada cabeza es un mundo. Nota: Siendo Fidel JAMÁS abría dejado de fumar habanos.

Sigue mi fin de semana. Domingo. Nace mi segundo sobrinito. Federico. Ser tío me encanta. Bienvenido al mundo criatura del amor. Te deseo lo mejor. Me levanto, baño y desayuno. Llamo a mi padre para que me acompañe al ritual del recién nacido. Vamos a la Universal, a al Casa de las Revistas y al Automercado y le compro a mi sobrinito nuevo, repitiendo lo hecho en el pasado a su hermanito Sebas, periódicos y revistas del día en que nace. Revistas de bicicletas, porno, actualidad mundial, revistas, etc. Todas formarán unos bellos tomos que leeré con él en un futuro.

Nos dirigimos a la clínica. Subimos al quinto piso. Cuarto 505. Conozco a Federico. Se me humedecen los ojos al ver esa criatura tan bella. Lo alzo en mis brazos. Le doy besos. Le hablo. Le doy la bienvenida al mundo. Celebro su nacimiento. Sebas y Fede, sobrinitos de lujo. Felicito a mi amada hermana y a mi cuñado. Gracias a los dos por dejarme participar del milagro del amor.

“La vida es buena, Hilandera,
la vida no tiene zarzas;
¡quítame la larga venda
que me pusiste en la cara!
Y ella le quitó la venda
y la Hilandera lloraba
y se estuvieron mirando
por el cristal de las lágrimas
y el amor, entre sus ojos,
hilaba...”
La Hilandera - Andrés Eloy Blanco

Sigue mi día. Feria del arte en la plaza de San Rafael de Escazú. Poderoso señor es don Dinero nos decía Quevedo, si mi memoria no me falla.

Amighetti. Valverde. Herrera. Fernádez, etc. Mucho gusto, poco poder adquisitivo. Priscilla vé una obra de Don Adrián Gómez que le gusta. Es una bella serigrafía. No es de sus famosas negritas, no. Pero puede que en eso radique su belleza. Tira. Encoge. Regateo. Obra cara. Continuamos nuestro camino.

Toldos más, toldos menos, vemos el del mismísimo Don Adrián. Entramos. Don Adrián responde preguntas de esos compradores que aparentan comprar porque pueden y no necesariamente porque aprecian la belleza de sus obras. Una señora quiere enmarcar un bello cuadro que no necesita tal cosa. Vemos sus obras. ¡Sorpresa! Don Adrián tiene la obra que toldos atrás le gustó a Pri.

Don Adrián sigue atendiendo a la gente que entra. Al rato se percata de nuestra presencia, y como todo un caballero llega, nos saluda, y nos dedica su valioso tiempo. ¿Cuánto cuesta? Tanto. Pero se la puedo dejar más barata porque está un poco sucia. Ya no es una, son dos. Ojos brillan. Se las puedo tratar de limpiar un poco, nos dice. Son dos obras, evidentemente yo también quiero una. No están dañadas, Don Adrián las deja como nuevas. No solamente las deja como nuevas, prácticamente nos regala las serigrafías. Compramos dos bellas obras a un gran precio y conocimos otro caballero más del panorama artístico costarricense.

Sigue el domingo. Teatro Melico Salazar. Teatro Negro de Praga. Otro buen día. “Pequeño teatro de grandes milagros. Fiesta de la fantasía y sueños humanos en contraste con el mundo caótico de hoy día, pues la fantasía es el principio del Teatro Negro.” Simplemente me encantan los programas y lo que ellos dicen. Excelente función.

Salimos de la función. Quinto Festival de Verano Transitarte versión II. El desquite. Compro un par de obras más y una escultura de metal, pequeña, muy pequeña. Mientras escribo esto volteo mi cara a lado derecho. Observo mi mesita de noche. Veo un herrero. Me detengo. Sonrío. Continúo escribiendo. Porque la vida es un sueño, y los sueños, sueños son. ¡Qué bella es la vida!

Caminamos al parqueo. San José de noche. “Son de Tikizia” en el Templo de la Música. Miles de de miles de tiras plásticas multicolor son lanzadas en el preciso instante en el que pasamos por el Morazán. No era un momento Kodak. Era un momento Amelie. Coronado de seguido por un espectacular juego de pólvora.

La vida es bella. Costa Rica, país de pequeñas bellas sorpresas. País de contrastes. País de microclimas, no solo naturales, también artísticos. Hoy, solamente hoy, puede que no envidie tanto los goces de Europa.

6 comentarios:

Pri dijo...

No es bella es bellísima, un excelente fin de semana sin duda, hasta se me olvidó que andaba de cabanga jajajaja.
Sos un HP como vas a publicar lo del agujero negro, bueno al menos no dijiste lo otro...
Sin queja alguna del fin de semana, lo que pudo haber empezado como pésimo terminó siendo maravilloso, de verdad que parecía de pelicula caminar bajo la lluvía de plastiquitos de colores, con son de tikizia de fondo y en el cielo el juego de pólvora, ese fue uno de esos momentos en que te das cuenta de que aunque sea momentánea la felicidad existe.
Gracias por todo mi queridisisisisimo amigo

Anónimo dijo...

Hermoso Rubén...¿Por qué viviré a más de 200 km? Me encantaría poder participar en todas esas actividades, pero gracias a usted, las disfruté...Brindo por eso!

Ali dijo...

Me encanta la definición de abstemio!!! Y creo que conozco al que quiere ser Hugo Chávez, verdad?

Josefina la Ballena ☺ dijo...

Amiguito, q post mas largo! pero lindisimo

Emely dijo...

Pintaste mi dia con tus palabras...pude imaginar todo...aqui hay una pequeña representacion visual del dia de cierre de Transitarte 2008:

http://lifeintherealworld13.blogspot.com/2008/03/transitarte-2008.html

Gabo dijo...

Salud por la CR snob que tanto se disfruta!;)