lunes, 28 de julio de 2008

De las ilusiones, los ilusos, los ilusionistas y el ilusionismo.

La ilusión. Ilusión viene del latín illusĭo, es un concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos. También puede ser una esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo. En su tercera acepción es una viva complacencia en una persona, una cosa, una tarea, etc. Finalmente en su cuarta acepción, es una ironía viva y picante.

Iluso, también del latín (illūsus), participio pasado de illudĕre, burlar. Un iluso es un engañado, seducido. Puede ser usado también para describir a alguien propenso a ilusionarse, a un soñador.

Ilusionista es quien por juego o por profesión, practica el ilusionismo.

El ilusionismo es el arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos naturales.

Dicho lo anterior, no puedo dejar de pensar en ese gran teatro en el que somos, en el que vivimos. Vuelvo sobre la teoría del rol social que en alguna otra oportunidad había mencionado. Nosotros nacemos en un mundo que nos precede, está ahí antes de nuestro nacimiento. Nos regimos no solo por las leyes físicas, pero también por esas creadas por el hombre. De nosotros se esperan muchas cosas, así como también nosotros esperamos tantas más.

Nuestras necesidades y expectativas cambian no solo de acuerdo a nuestro entorno, cambian de acuerdo a nuestra formación.

Esas necesidades incluyen las necesidades afectivas y sus diferentes matices. De ahí el nombre de hoy. Esas “necesidades” nos son siempre tales, algunas veces son ilusiones, en otras, cuando nos dejamos seducir, somos unos ilusos; algunas, las creamos en los demás, y somos ilusionistas, haciendo actos de “ilusionismo” que nos permiten llegar al día siguiente.

¿Qué somos y cómo lo somos? ¿Cómo sabemos si somos ilusiones de otros, ilusos o ilusionistas?

¿Será que acaso podemos escoger nuestro rol en este teatro, o un director arbitrario y egoísta decide por nosotros?... Un dios triste y envidioso, como nos dice Sabina…

No sé la respuesta de esa pregunta. Sí sé que dada la teoría del rol social, podemos ser todos o ninguno. Conciente o inconcientemente está en nosotros el dar lo mejor en cada acto.

El fin de semana vi la puesta en escena de mi siempre amada “La Vida es Sueño”. Los dejo con esto:

Descúbrese Segismundo con una cadena y la luz vestido de pieles

Segismundo:¡Ay mísero de mí, y ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo.
Aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
--dejando a una parte, cielos,
el delito del nacer--,
¿qué más os pude ofender,
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que no yo gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que dejan en calma;
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
--gracias al docto pincel--,
cuando, atrevido y crüel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto a su huída;
¿y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegios tan süave
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

No somos peces, brutos, ni aves. Tampoco estamos cargados de prisiones como Segismundo. A veces somos ilusiones, a ratos ilusos, en ocasiones ilusionistas… ¿Qué somos hoy?

5 comentarios:

Ale dijo...

Creo que hoy soy una ilusión. Lindo, como siempre. Saluditos piricuacos.

rusbin dijo...

Hola Alitox!
Muchas gracias por pasar ;o)

Pri dijo...

empeze un comentario que terminó en un post en mi blog, así q pasa a visitar mi planetita y averigua como terminó

Ale dijo...

Te dejé una tarea.

Gabo dijo...

Siempre iluso, de vez en cuando ilusionado... y sólo de rebote un ilusionista... siempre sueños! Salud.