lunes, 21 de enero de 2008

De la felicidad.

Cual pianista de “piano bar”, aceptando “solicitudes” de quienes me leen, hoy me aventuro en el mundo de la felicidad. Esto no constituye más que un monólogo del Rubensón al Merlos, así que de antemano le pido disculpas a los terceros que no entiendan las bromas hace un “infeliz” a un gran amigo. ¿No hubiera acaso sido más sencillo pedir algo como “De la amistad”?

Felicidad. Viene del latín felicitas, es un estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien, puede ser, asimismo, una satisfacción, un gusto. El ánimo, ¿qué es el ánimo?, tenemos distintos tipos de “animus”, sin embargo nos dice el diccionario que es el alma o espíritu en cuanto es principio de la actividad humana. El ánimo se nos puede caer, se nos puede levantar, puede ser bueno, o bien, lo puede ser malo. En fin, el ánimo varía.

Con la felicidad tenemos un buen ánimo, tenemos el ánimo arriba, por lo que los insto a que no se predispongan y juntos leamos que puede ser esto de la felicidad. La felicidad va de la mano de la alegría, que es un sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores.

Schopenhauer, en un libro llamado “El arte de ser feliz”, nos da máximas de cómo ser felices, de cómo alcanzar la alegría. Sí, es poco común, como el mismo libro lo advierte, que el maestro del pesimismo nos dé este tipo de consejos. Pero bien, Schopenhauer nos cita a Aristóteles diciendo: “El prudente no aspira al placer, sino a la ausencia de dolor ¿No hay que coger rosas porque las espinas pueden pincharnos?” ¿Cuál es el motivo de esa pregunta lanzada por él? ¿Acaso la alegría que nos puede dar una rosa no compensa el efímero dolor del pinchonazo de una espina?

Continúa Schopenhauer en su regla número 36: “El medio más seguro para no volverse infeliz es no desear llegar a ser muy feliz, es decir, poner las exigencias de placer, posesiones, rango, honores etc. a un nivel muy moderado; porque precisamente la aspiración a la felicidad y a la lucha por ella atraen grandes infortunios.” ¿Significa esto que podemos medir la felicidad?

Felicidad, ánimo. El ánimo sube y baja, la felicidad es mayor o menor, ¿no nos suena este discurso un poco falocentrista? Maldito Freud. De la “falocidad” en lugar de la “felicidad”. ¿Será el falo un medio para la felicidad? ¿Será ese el motivo por el cual los estadounidenses le dicen a tan simpático personaje “Mr. Happy”? Escribiré un libro para mujeres que se llame: “¿Cómo alcanzar la felicidad? Consejos de un hombre al sexo opuesto”.

Infeliz. Infelicidad. La infelicidad es la desgracia, la suerte adversa. ¡Suerte! Ahora resulta que la felicidad y la infelicidad se afectan por la suerte, ya sea esta buena o mala. Pero ¿no somos acaso nosotros responsables de nuestra propia suerte?

Savater, en “El valor de elegir” nos cita a Rafael Sánchez Ferlosio diciendo que …la alegría tiene que presentar el certificado médico que acredite de ella “haber dado negativo” tras haber sido sometida a las correspondientes pruebas antidroga, controles antialcohólicos, y profilaxis antivenéreas, o, más precisamente, “anticoncupiscientes”, oficialmente exigidas.

En un libro de Telmo Vargas-Madrigal, titulado “Dejad escoger, un ensayo sobre teoría de decisiones”, el autor afirma lo siguiente: “Pero hemos de tener presente, en todos los casos es verdad que el fin justifica los medios, pues si no es el fin quien lo hace, entonces ¿qué los va a justificar?” Si nuestro fin es ser felices, pues hagamos todo lo necesario para serlo, ¿no?

Se preguntarán ustedes a que vienen tantas citas el día de hoy. Primero, me resulta un poco difícil hablar de la “alegría” pues el animus actual es un poco diferente al que usualmente suelo tener. Segundo, por que no veo nada de malo en así hacerlo.

Ahora sí, la felicidad. La felicidad es un sentimiento abrumador que de alguna u otra forma opaca las imperfecciones que nos rodean, o bien, hace que veamos esas imperfecciones como algo complementario, inherente acaso, a esa felicidad que tenemos. La felicidad la producen cosas simples o complejas, recurrentes o aisladas. La felicidad está en una sonrisa; en la familia; en un tulipán, o bien en quince; está en un amigo; en un buen libro; en buen whisky; en un abrazo; en un aroma; en una comida; en una experiencia bizarra; en un buen chiste; en una buena acción; en un globo; etc. La felicidad está en donde quiera que nosotros la queramos ver. La felicidad está en estas líneas, o bien, en la posibilidad de hacerlas a un lado y buscar algo que realmente nos haga felices. Nosotros determinamos nuestro propio sentimiento de felicidad. Nosotros somos capaces de generar felicidad o infelicidad, tanto en nosotros mismos como en otros. Todo se reduce a una simple elección, a una simple escogencia. ¿Queremos ser felices?

La alegría, la ¡Oda a la Alegría! ¡Quién ha logrado la gran hazaña de ser el amigo de un amigo y quien ha conquistado una dulce mujer, entremezcle su júbilo!
La alegría de disfrutar de la buena lectura, de la buena compañía, de la buena soledad, de la buena bebida y de la buena comida, de las buenas caricias, de los buenos besos, de la buena música… ¡la alegría de disfrutar la Novena Sinfonía de Beethoven, la alegría de escuchar la Oda a la Alegría!

La alegría de saber disfrutar de las cosas que se sabe que lo alegran a uno, y la alegría de no dejarse apabullar por las que uno desconoce. La alegría de saberse un explorador y la alegría de saber que hay un mundo esperándonos. La alegría que viene después de la tristeza, la tristeza de sentirse alegre, el sentirse alegre para olvidar la tristeza, las tristezas que simplemente entristecen así como las alegrías que solamente alegran, y nos alegran para no entristecernos.

Ya para finalizar, retomo nuevamente a Savater, citando a Horacio:
Sólo es feliz aquel que cada día
puede en calma decir: Hoy he vivido.
Que nuble el cielo Júpiter mañana
o lo esclarezca con el sol más vivo,
nunca podrá su mente poderosa
hacer que, lo que fue, ya no haya sido,
ni logrará que no esté ya acabado
lo que colmó el momento fugitivo.

La mera existencia no es sinónimo de vivir, vivamos, disfrutemos, seamos, hagamos. Procuremos que nuestra vida esté llena de momentos fugaces, disfrutemos esos momentos fugaces. Fugaces como las lucecitas de Séneca, que nos pueden llevar al pantano, o bien pueden ser nuestras estrellas. Procuremos alcanzar las estrellas, procuremos el ser estrellas. Seamos felices. Seamos.

4 comentarios:

El Absurdo dijo...

Me encantó el último párrafo, resume muy bien el sentido de eso que llamamos "felicidad".

Ya todos conocemos lo que dice Freud: el eros y el tánatos, todos huimos del dolor y buscamos el placer, la felicidad, pero como todo en la vida las cosas no son así de simples, en blanco y negro. Si todos huimos del dolor y buscamos el placer, entonces expliqueme los sadomasoquistas... encuentran el placer en el dolor, exlíquenme las lágrimas de felicidad o cuando reís para no llorar.

Algunas personas todavía ven la felicidad como algo que quieren alcanzar, creen que es un estado de eterno que se alcanza en la vida después de alguna epifanía. Pues noooooooo.... quienes piensan así se están perdiendo de la verdadera felicidad, la de esos momentos cotidianos o extraordinarios sentís que estás tocando el cielo. No hay felicidad eterna, lo que hay son momentos felices, y no hay que ver el resto como un valle de lágrimas, simplemente son momentos normales.

Hay que aprender a apreciar todas esas pequeñas grandes cosas que nos dan momentos de alegría y felicidad... que oíste un pájaro cantar y en ese momento sentiste que estabas en contacto con todo el universo... esa es la felidad, hay que saber reconocerla, aceptarla, apreciarla y atesorarla, no esperés que un día derrepente todos tus problemas desaparezcan y tu vida sea un "eternal bliss", además que aburrido...

las complicaciones y los problemillas le dan se toque interesante a la vida, y si todo fuera felicidad la felicidad misma no tendría sentido, apreciamos la felicidad solo en contraposición con la infelicidad, con el dolor.

Así lo expone magistralmente Kalil Gibrán con toda la sabiduría y poesía que le caracteriza:

"Entonces, dijo una mujer: Háblanos de la Alegría y
del Dolor.
Y él respondió:
Vuestra alegría es vuestro dolor sin máscara.
Y la misma fuente de donde brota vuestra risa fue
muchas veces llenada con vuestras lágrimas.
Y ¿cómo puede ser de otro modo?
Mientras más profundo cave el dolor en vuestro corazón,
más alegría podréis contener.
¿No es la copa que guarda vuestro vino la misma
copa que estuvo fundiéndose en el horno del alfarero?
¿Y no es el laúd que apacigua vuestro espíritu la
misma madera que fue tallada con cuchillos?
Cuando estéis contentos, mirad en el fondo de vuestro
corazón y encontraréis que es solamente lo que os
produjo dolor, lo que os da alegría.
Cuando estéis tristes, mirad de nuevo en vuestro
corazón y veréis que estáis llorando, en verdad, por lo
que fue vuestro deleite.
25
Algunos de vosotros decís: «La alegría es superior al
dolor» y otros: «No, el dolor es más grande.»
Pero yo os digo que son inseparables.
Vienen juntos y, cuando uno de ellos se sienta con
vosotros a vuestra mesa, recordad que el otro está durmiendo
en vuestro lecho.
En verdad, estáis suspensos, como fiel de balanza,
entre vuestra alegría y vuestro dolor.
Sólo cuando vacíos estáis quietos y equilibrados.
Cuando el tesorero os levanta para pesar su oro y su
plata, es necesario que vuestra alegría o vuestro dolor
suban o bajen.

La felicidad, como un estado total que alguien alcanza para siempre... NO EXISTE, lo que existe son momentos felices"

Pri dijo...

Pues parece que yo me adelante un poco al tema y escribi algo pequeño el sábado en la noche simplemente por que me dí cuenta que estaba muy feliz.
Efectivamente hay que aprovechar la vida y tratar de disfrutarla al máximo, y eso de disfrutarla depende de lo que haga feliz o sentirse bien a cada quien.
Por otra parte eso de que sí el ánimo sube o baja mejor lo dejamos para otro día, pero el libro no quedaría nada mal, jajajajajaja.
Finalmente mi querido amigo es bien sabido que vos sos una de esas personas que me hacen feliz.
Un abrazo

rusbin dijo...

Y el Charilito dice:

La felicidad es un estado de animo tan cambiante y lleno de necesidades. Ayer yo no estaba "feliz" por la ausencia de conocer con pruebas algo que ya a mi ser era conocido. Ahora que lo sé, la tranquilidad a vuelto a mi y vuelvo a sonreir. Ya algo es algo.

Gabo dijo...

Será de veras un ánimo completamente sujeto a la elección? Será que es una palabra muy GRANDE... me gusta el conocerla condicionada a la disposición de ánimo, y su naturaleza pasajera... Lindo el post, como siempre, literalmente Salud!