lunes, 7 de abril de 2008

De la capacidad de asombro y del Cow Parade.

Desde el inicio de ésta larga plática con ustedes, nunca he tenido bien definido el alcance de la misma. Las pláticas han sido de diferentes cosas en diferentes momentos de mi vida, de mi vida de los últimos meses. Algunos me conocen en persona, otros me conocen solamente por este medio. Lo curioso es que, por impersonal que esto parezca, puede que los que pacientemente me leen estén más al tanto de aquellos con los que usualmente comparto.

Pues bien, aprovecho la plática de hoy para “cosas varias”, vamos a hablar del Cow Parade y de la capacidad de asombro. No abordaré el último tema de manera exhaustiva, solamente les contaré como una pequeña niña puede dar lecciones gratis de vida a tres adultos.

En otro orden de ideas, por esas “cosas” de la vida, no he podido darle seguimiento a los siempre interesantes comentarios de muchos de ustedes, o bien, no he podido estar de fisgón en las páginas de muchos para ver qué es lo que me pueden contar estos días. Busco esto del “fisgón”, una de esas palabrillas que he utilizado cientos de cientos de veces, pero que no es sino hasta que la escribo que me pregunto qué diantres significa. Se define como “que hace burla”, o bien, “aficionado a husmear”. Husmear es otra que me llama la atención, y para lo que nos interesa, en su segunda acepción dice que es “andar indagando con arte y disimulo”. Antes de continuar, y solo por mera curiosidad, de nuevo, busco “diantres”, y lo que me dice es: “diablo”. ¡Tantas invocaciones! Y uno que quería sonar un poco menos blasfemo… pues seguiremos diciendo: … qué demonios significa…

También les cuento que hace unos días retomé las lecciones de Filosofía del Arte con el Maestro Roberto Villalobos Ardón. Desconozco hasta cuando tenga (¿mantenga?) el privilegio de poder asistir a sus lecciones, pero en el mientras tanto lo disfruto montones. El que quiera acompañarme cualquier día solamente dígamelo, existe un “open door policy”. Más tarde regresaré con Don Roberto y su última “Villalobada”.

Siempre en el mundo del arte, hace un par de semanas hicimos un paseo a San José para ver tantas vacas como nos fuera posible del Cow Parade. ¿Quiénes lo hicimos? Pues Pri, Gabo y Cami, su bella hija. Ese sábado fue particularmente bello, pues antes de encontrarme con mis amigos recién mencionados, fui a donde don Fabio Herrera y conversé con él por más de una hora. Me encanta que siendo quien es saque tiempo para mí, siendo quien soy. Cosas del terruño y tal vez de nuestra idiosincrasia. No obstante lo anterior, no deja de ser un poco surrealista el tener la oportunidad de compartir con alguien como don Fabio.

Continúo con el Cow Parade. Estando en el Parque Morazán me encontré con Nela Salgado, frente a su vaca. El “timing” fue perfecto. El haber coincidido con ella incrementó aún más lo surrealista de ese día. ¡Artistas! que al final de cuenta son personas comunes y corrientes, pero que conociendo de lo que son capaces es imposible dejar de verlos con una especia de “aura” alrededor. Dichosas manos creadoras y espíritus experimentales que gozan realizando cosas inimaginables para deleite propio y ajeno.

Camila. La pequeña Cami, o como quedó bautizada después del sábado, pero solo temporalmente: “Cowmila”. Camila es una niña de cinco años. Ella tiene la madurez y la inteligencia que muchas personas a mi edad no tienen… sí papi, me acuerdo cuando me hablaste de las licencias literarias… sí papi, el año pasado me explicaste que el Banco Central es el jefe de los otros bancos… y la que me dejó sin palabras… ella fue la única capaz de interpretar una vaca ubicada en la Plazoleta de la Soledad. Ni Gabo, ni Pri ni un servidor sabíamos qué demonios era esa vaca y ella fue la que nos dijo que tenía un zapato puesto… niños… estando alrededor de ellos de verdad recobramos y ejercitamos la capacidad de asombro.

Camilita. Si tan solo ustedes tuvieran el gusto de conocer a esta niña… es como salida de Amelie, de Peter Pan, del Principito, del Mundo de Sofía, es muchas y una sola. Es el milagro de la vida.

¿Cómo leen los niños el mundo? ¡Qué hermoso es estar cerca de ellos y que le contagien a uno esa alegría, esa inocencia, esa sabiduría! Estas convenciones sociales, esos usos (o desusos) del idioma que lo impulsan a uno a sacar conclusiones apresuradas, o bien a elaborar teorías complejas cuando en realidad todo se reduce a ingresar al mundo y leerlo sin vicios, sin deformaciones, sin ideas preconcebidas, sin ese morbo adulto que tiende a prostituir la realidad que nos rodea. Esto de “leer el mundo me encanta”… Lastimosamente los pies de página están a veces tan escondidos, o bien, son tan complicados, que no es sino cuando hemos pasado de página que los entendemos; y la vida, a diferencia de un libro, no nos permite retroceder y enmendar lo que hemos hecho… podemos releer, podemos ver para atrás y ver el camino recorrido, pero no podemos cambiar lo dicho, lo hecho, lo no dicho o lo no hecho. Esa es señores, la “inexorable impositividad” no del derecho, pero de la vida misma.

Volvamos sobre la capacidad de asombro. La capacidad es la aptitud, el talento o cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo. El asombro es una gran admiración. Admirar es “causar sorpresa la vista o consideración de algo extraordinario o inesperado.” Pues bien, ese día la pequeña Cami me regaló una lección de capacidad de asombro. Eternamente agradecido con ella y también con Gabo, por permitirnos tanto a Pri como a mí disfrutar de su hermosísima hija. La jugar, la veo comer, la veo dibujar, la veo dibujarme y convertirme en un “Rubén – Patricio”. La veo y solo espero poder disfrutar en algún momento del milagro de la paternidad.

Entre el Cow Parade, el arte en la calle, y eso del asombro, no pude evitar ciertas inconsistencias, y como lo dije antes, con ésta manía de sacar conclusiones, se las cuento: Me llamó poderosamente la atención que no pusieran vacas en frente de los Tribunales de Justicia ni tampoco frente a la Asamblea Legislativa. Conclusión propia: El ambiente se hubiese visto muy saturado. Ya existen suficientes semovientes en ese sector como para agregar algunos “inmovibles”, ¡solamente llegarían a recargar el paisaje!

La vaca florero de Apuy no debía de llamarse así. Antes que florero parece la versión tropicalizada del dragón de Gaudí. Conclusión: Si el artista hubiese hecho referencia directa a Gaudí el 99% de las personas no lo hubieran entendido.

Conversando este tema con Don Roberto Villalobos, el también me dice una suya, la cual comparto con ustedes con el permiso expreso de él. Antes les cuento un poco para que entiendan la belleza de su comentario. Desde vieja fecha a mí en lo personal me incomodó un poco “Su Santidad” Juan Pablo II. Por esas cosas del azar, tanto Don Roberto como un servidor pensamos parecido al respecto, máxime después de que complacientemente y en un proceso sumario hiciera lo que hiciera con el Escrivá de Balaguer. ¡Éste Opus Dei y su gran alcance!

Lo otro tiene que ver con una vaca en particular llamativa… Matilde. Matilde es una vaca que evoca a una “negrota” de esas tropicales, con unos colores y una postura demasiado llamativas. Es una vaca que enseña las ubres de una manera espectacular… y se encuentra ubicada frente a Juan Pablito. Matilda le da la espalda al J.P., como si fuera una negación total y absoluta de tan afamada santidad…

Ahora bien, hablemos de Juancito y su escultura. Jiménez Deredia le hace una escultura al papa y a su lado coloca lo que parece ser una niña postrada a sus pies, cual perro callejero que lejos de dignificar la condición del género, que tampoco la de la niñez si fuera del caso, la relega a un plano de inferioridad.

La conclusión Villalobiana: ¡Por fin toma sentido la escultura de Jiménez Deredia! Entre tantas, ésta es en particular su visión de una vaca, y se llama “La vaca – gando”… Una Villalobada más… Me la cuenta y no puedo más que reír hasta no poder. ¡Gracias Maestro! Otra fuente inagotable de dosis de capacidad de asombro…
Me asombro nuevamente.

6 comentarios:

Gabo dijo...

Buenísimo!. Gracias por los piropos pa la Cami, que en todo caso la pasó de las mil maravillas.
Ojalá no perdiéramos la capacidad de asombro... tal vez es esa capacidad de asombrlo una de las diferencias fundamentales entre los artistas y nosotros los mortales!, sin mencionar los talentos y hablidades técnicas que obviamente poseen.
Gracias a vos por compartir con nosotros el día.

Pri dijo...

Demasiado bueno Rubecito, todavía recuerdo a Gabo haciendo la analogía entre la vaca y las capas de la tierra y la cara de Cami, que evidentemente pensaba que le pasa a estos, y que no pudo contenerse y decir: es una vaca tennis, no ven que hasta tiene cordones, claro el mundo cobró sentido en ese momento.
Cami de cuclillas muerta de risa viendo a las ranitas amamantarse de la vaca rana.
Lindo día definitivamente, yo ya había escrito sobre la necesidad que siento en este momento de mi vida de poder continuar asombrandome cual niña.

Anónimo dijo...

Bonito el post, orgullosa de Matilda, mi vaca sobrina jeje (no tengo el honor de conocerla todavia)...

Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan)"

Lo asombroso, es, que no lo recordemos, porque ahora somos grandes y que nos sintamos ilusos al no comprender lo que se ve por los ojos de un niño (como la vaca) :)

Divina Camila, trae muchas sonrisas estar cerca de ella y muchas sonrisas más cuando nos da una leccion.

Gracias por el post tremendamente gráfico, muy refrescante.

Saludos, Giuliana

Ali dijo...

Que preciosa mi hija, es lo mejor! Es una personita increíble. Me dejo asombrada cuando me explicó lo de la licencia literaria, qué niño de 5 años le pone atención a algo así? Es super madura y sin embargo conserva esa capacidad de asombro de la que hablás y su alegría contagiosa.
Como dice un amigo: No dejamos de jugar porq nos hacemos viejos, nos hacemos viejos porq dejamos de jugar.

Ale dijo...

¡Hermoso! El día que no nos asombre nada, creo que perdemos la alegría de vivir.

Livros e Revistas dijo...
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