viernes, 7 de septiembre de 2007

Cien metros tarde!

Me pasó algo muy curioso camino al trabajo, no sé si ustedes se darán cuenta de esas cosas o no, pero por lo menos yo, siempre estoy atento a esos pequeños detalles.

Ya sea que vaya en mi carro, en bus, en bicicleta o caminando, le pongo atención a la gente que me rodea, es así como he llegado a identificar personas totalmente desconocidas con las cuales comparto horario, me explico: Si salgo en carro de mi casa faltando quince minutos para las seis de la mañana ya se que el señor de la esquina está sacando su perro a caminar, y que el señor que vende tiempos ilegales a los quinientos metros también sale con sus perros. Si salgo a tomar el autobus a la misma hora, me encuentro a la misma señora con el pan fresquito camino a su casa, veo al mismo muchacho corriendo camino a la parada e incluso veo casi siempre dos o tres carros de desconocidos que pasan a la misma hora.

Ya en San José centro mientras camino, veo al muchacho de apariencia desagradable caminando de prisa; veo al ciego que guía al que aparenta tener una especie de retardo; veo a la muchacha que jura que tiene un gran cuerpo y nos arruina la mañana con su espantosa minifalda; veo a la "virgen de pueblo" con su pelo largo y sus zapatos abiertos mostrando sus desagradables dedos cubiertos por una media; escucho las campanas de la Catedral sonar justamente cuando estoy en frente de la escultura de Jiménez Deredia... las campanadas!

Hoy, saliendo 5 minutos tarde me dí cuenta que mi atraso no era temporal, era físico, iba caminando y escuché las campanas cien metros antes de lo acostumbrado, y como en un sueño, iban desfilando ante mis ojos todos los personajes que mencioné arriba, me los encontré cien metros antes, a cada uno de ellos, incluso al que siempre anda con traje entero negro y un libro en inglés (paperback edition - como odio esta presentación tan "desechable" de una obra!!!)
No puedo afirmar que nunca me hubiera pasado, pero de alguna manera las campanadas me hicieron darme cuenta de una manera diferente mi atraso físico, era como si se me hubiera corrido todo literalmente cien metros. Atrasos físicos y no temporales... profesor, me encontraba a quinientos metros de aca, perdón, pero la fila de carros era enorme! O bien podría ser: Jefe, estaba a 25 metros, se lo juro! Pero la aguja del parqueo no se levantaba y por eso llegue tarde! Distancias en lugar de tiempo, me pongo a pensar, distancias.

Si vamos temporalmente tarde y nos apresuramos, no vemos el tiempo pasar, pero si vamos físicamente tarde, y nos apresuramos, pues bien, vemos todo pasar más rapido, edificios, carros, personas, etc. Evidentemente el atraso temporal y su consecuente prisa (si queremos estar temporalmente según lo previsto inicialmente) implica el ver las cosas pasar más rapido, pero cuando se tiene conciencia de lo físico y no solamente de lo temporal las cosas se ven de una manera distinta.

Ahora bien, yo iba cien metros tarde y a ellos me los encontré cien metros antes de los usuales, pero y para ellos? Para ellos yo iba cien metros tarde y me encontraron cien metros después de lo usual. En fin, nos vemos en cien metros.

5 comentarios:

Oskr dijo...

a mi me suele pasar lo mismo, ahora, ellos no pondrán tanto cuidado a nosotros como nosotros a ellos??? Saludos

Gabo dijo...

Dichosas coordenadas espacio-tiempo!. Cuando y donde? Y las respuestas serán siempre producto de una convención, que al ser requerida, revela la naturaleza elementalmente arbitraria de su origen!. Estar atento al qué, de cuando y donde es vivir!. Al final de cuentas andando se siente que va uno para algún lado, esa ilusión puede ser suficiente para dotar de sentido a la existencia! Buenísimo, me encantó!. Saludcita.

rusbin dijo...

Si nos ven o no, lo desconozco, lo que sí sé es que yo lo disfruto montones. Ahora bien, me pongo a pensar a veces, será esto algún tipo de “acoso”, ahora que está de moda ese término? Será que si saludo algún desconocido con el que comparta ruta me devuelva la cortesía? O antes bien, quedaré como el loco que saluda a desconocidos y por vergüenza a un incidente de este tipo me vea forzado a cambiar mi ruta (o mi rutina?). Cuál es la etiqueta a seguir en estos casos? Cuál de los dos debería de ser quien modifique su conducta, el qué transgrede las normas sociales y saluda, o bien el que las transgrede aún más y no tiene la cortesía de saludar de vuelta?

Alexa Gutiérrez dijo...

Seguramente que nos encontramos en algún momento por la catedral porque yo escucho las campanadas pero justo cuando estoy frente a la entrada principal, algo así como llamandome a la redención!! en fin, creo que uno nota a las personas que nos encontramos a diario incluso si las ves en otro lugar las sientes como familiares casi a punto de ir a preguntarles por la familia (curioso el grado de afinidad que los humanos logramos). Hay una joven en particular con la que yo calculo mi grado de "tardanza física".

Saludos, abrazos y mil éxitos!

Pri dijo...

Saludalos, te van a devolver la cortesía, finalmente con el pasar de los días sus rostros y nuestro rostro se vuelven "conocidos" incluso mucho más conocidos que aquellos que vamos dejando en el camino. Nuestra rutina se vuelve parte de la rutina de todos los que comparten día a día nuestros "cien metros"