viernes, 21 de septiembre de 2007

Una parte de mí...

Hace no mucho subiendo al bus (Jajajajajajaja, sigo con mis andanzas de bus! En lugar de diario de un peatón esto es como el semanario de un usuario de bus) me di un golpe en la mano derecha. Luego de haber expresado todas las maldiciones que pude, me miré la mano. Un pedazo de piel y un poco de sangre resaltaban, pequeños ambos, y sin ningún significado aparente en el momento.

Como los machos hice lo que procedía (jajajajaja, ¿muy dramático no?) y me arranqué de un tirón el pellejito. Cuando me disponía a tirarlo en el basurero que estaba al lado mío no pude más que pensar que me disponía nada menos que a tirar una parte de mí. Una parte que no estaba destinada a ser perdida, no era un cabello, una uña, no, era mi piel.

Comienzo, por lo visto, el proceso de cavilación (De cavilar, del latín cavillāre - tan lindo el latín!). ¿Porqué desechar una parte de mí?, ¿porqué dejar una parte de mí (yo que me considero tan valioso), en un bus?

Luego comencé a pensar en todas las cosas que uno deja en el camino o en los lugares donde está. He dejado sudor, lagrimas, piel, sangre; y a pesar de haber dejado todo eso detrás, mi "todo" continúa existiendo. Yo sigo acá, me he regenerado, cuál ave fénix mi cuerpo se devuelve a lo que era antes y me permite continuar existiendo.

Ya casi a punto de llegar a mi destino, pienso en que no solamente dejo partes físicas de mí, me gustaría pensar que dejo más, un buen o mal recuerdo, una lágrima o una sonrisa, y si fuera una lagrima, ¿acaso todas son de dolor? He dejado indudablemente lágrimas de alegría, así como también me las han dejado a mí. He afectado, de alguna u otra forma la vida de mis amigos, así como ellos lo han hecho con la mía. He afectado incluso la vida de desconocidos, para bien o para mal sin siquiera saberlo. He hecho, me he desecho, me han hecho y me han desecho. En fin, es una jornada hermosa, donde interactúo con muchos, donde soy y me dejan ser, donde "me sé", sé que soy en este preciso momento y en este preciso lugar.

A ustedes en este momento les doy una parte de mí, parte de lo que pienso, parte de lo que escribo, parte de lo que soy. Les dejo eso, así como ustedes me dejan el saberme leído, me dejan la satisfacción de haberme "escuchado" y yo para finalizar les dejo la siguiente pregunta: ¿Qué más dejan ustedes?

8 comentarios:

Mondra dijo...

Y como sería uno si no se deshiciera de todo ese material? Tendríamos un tipo de cuero en vez de piel? Ese es el ciclo, la renovación constante. Saludos!

TicoMacniatic dijo...

Hay que considerar el tiempo que el cuerpo tarda en regenerarse, en 12 años esa pequeña cicatriz habrá pasado a otro plano, y solamente sera un recuerdo, lo importante es darse cuenta del entorno todo, como se camina, quien camina a nuestro lado, los olores, los sonidos, todo. Suerte Rubén en su camino por este mundo.

Nefy dijo...

Y por fin que paso con el pedazo de piel, desecho esa parte de su cuerpo o se apego a ella?

rusbin dijo...

Pues con el pedazo de piel, lo tiré. Con la renovación, pues sí, es "parte de", tenemos que ir por el camino perdiendo partes nuestras para generar nuevas.
Con respecto al tiempo que pasa, y los diferentes planos que podemos enfrentar, eso es algo super interesante. Lo que queda por hacer es aprovechar cada minuto y guardar esos recuerdos, después de todo sabiendo de donde venimos nos ayuda a llegar a mejores lados :o)

rusbin dijo...

Se me olvidó comentar algo super interesante que me dijo el Gran Chile, y de verdad me encantó. Es con respecto a su hijo: "mi hijo es una parte mi"... "pero un todo en si mismo". Y eso somos al final de cuentas, todos, partes, etc, depende de como lo veamos o más bien de como lo que queramos ver!

Gabo dijo...

Excelente Rubencito!. Efectivamente la piel, ese órgano impresonante que nos sostiene "todo" adentro y mantiene "otros todos" afuera se renueva constantemente. Increíblemente es una piel completamente nueva cada puñado de días!.
Al tiempo que nos aísla y protege la piel nos conecta... qué sería de la existencia sin aquello que dejamos o nos dejan por el tacto?.
Entonces, lo que fuimos dejó un recuerdo... ese pareciera ser el todo sobreviviente...
No sé si será para mejor o peor después... lo que sé es que aquí y ahora hemos de capitalizar sobre ese pellejillo que tenemos puesto y hacerlo generar tantos recuerdos como podamos... ojalá sean buenos... pero eso ya es harina de otro costal!
Un abrazo amigo, gracias como siempre por tu "pedazo" ;) jaja

Rach dijo...

Mae, es que estos somos y no somos nosotros; somos en el sentido de que es el cuerpo, el estuche, el sobre que nos dieron; pero no somos…porque es simple materia que se deshace y rehace con el tiempo. A mi por ejemplo, nunca me habían hecho una cirugía hasta hace poco. Y tal vez sea payasada mía, pero como le comentaba a aun compa ayer…el haberme despertado y caer en cuenta que me habían abierto la piel con instrumentos y sacado una parte de mi cuerpo…
Que fuerte! Que fuerte, pero porque uno se da cuenta…que esto, esto no es uno.

Alexa dijo...

A tí te dejo un abrazo, unas palabras que demuestran que te leo y que cada vez que escribes te leo, porque me gusta lo que dejas aquí...Saludos!!