martes, 27 de noviembre de 2007

Soy acaso un reloj para ser ajustado?

Hoy en la mañana tomé el bus para venir al trabajo. Ese microcosmos ambulante lleno de desconocidos. Lleno de miles de historias. Iba de pie. El sujeto a mi lado asumo iba tarde, y yo, puntual como de costumbre.

Puntual, esa es una de mis características. Puntual y celoso de mis cosas. En este caso, celoso de que un extraño observara mi reloj. Tanto lo veía y tan desesperado estaba por llegar a algún lugar, que me acordé de mi amigo Gabo y su extraña pregunta: "Soy acaso un reloj para ser ajustado? Si lo fuera sería de esos que retan a su propio mecanismo yendo de atrás para delante de manera impredecible… impredecible sí, que tanto en el caso del reloj como en el mío sería sencillamente hacer todo lo contrario a lo que se supone que deba hacer…"

¿Acaso esta interrogante del si soy o no un reloj no les resulta rara? A mi en lo personal me recordó a mi querido Gregorio y por supuesto a su creador, Kafka (Gregorio, ¡pobre! Yo incluso lloré al terminar el libro. Me gustó tanto que se lo di a mi hermanita para que lo leyera - ¡que buen hermano! - y llorara conmigo). ¿Se imaginan despertar un día siendo reloj? ¡Y ojala ser uno de esas baratijas chinas que atrasan no porque quieren, pero porque no pueden continuar!

Pues bien... continúo mi viaje en bus, con este sujeto observando mi reloj. ¡Mi reloj! Con lo tanto que me gustan y lo mucho que detesto que observen el mío. Recuerdo hace algunos años mi primer reloj, un Casio, súper lindo, de fajilla de hule, especialmente diseñado para el niño inquieto que era. Luego otro Casio, con calculadora, ¡especialmente diseñado para el niño malo en matemáticas que era! (y que sigo siendo). Luego un Swatch (de 1988 - todavía lo conservo), después un Benetton, luego un Quicksilver, luego Citizen, y un Fossil, o el otro Swatch de la serie Irony, o el G-Cool (Edición limitada), o el Tissot, ¿y el Polar?, y el otro Tissot... Ese Tissot que andaba hoy y que el sujeto desconocido observaba. ¡Maldito!

Quise regresar a los tiempos del primer Tissot, donde lo andaba adelantado media hora. ¿Cuál era el propósito de esto? ¡Atarantar a la gente! (Atarantar: Viene de tarántula, y significa aturdir causar aturdimiento
, confundir, desconcertar, pasmar). Cual tarántula relojera, los dejaba que observaran el reloj, se asustaran, y cuando me preguntaban: ¿Esa es la hora?, con todo el aplomo del mundo les respondía: Si, esa es la hora. En mi fuero interno me revolcaba de la risa, pero mantenía la compostura, les hacia cara de serio, cambiaba el tono de voz y de la manera mas grave les preguntaba: ¿Va tarde?

Eso se lo hacía a las personas que observaban irrespetuosamente mi reloj. También hacía lo mismo con los que me preguntaban ¿Qué hora tiene? ¡Esa es la hora que tenía! A los que me preguntaban ¿Qué hora es? sí les restaba la media hora. Lo incómodo era cuando alguien me preguntaba de una manera y le daba "mí" hora, y acto seguido otra persona me preguntaba de la otra manera y les daba la oficial...

Necesitamos ser relojes para ser impredecibles, no. Libertad, libre albedrío, principio de autonomía de la voluntad, ser, poder ser y disfrutar siendo. Seamos como somos, y disfrutemos.

5 comentarios:

Tomás Araya dijo...

Me gustó. Excelente!!! Me recuerda los microcosmos en que se mete Cortazar en sus cronopios y sus famas.

Gabo dijo...

Ya te dije que ambos, "la hora" y "el ajuste" son producto de convenciones sociales, unas más duras que las otras... pero ambos con el peso de la sanción por desacato... en el caso de la primera individuos como vos, esos puntuales!, sancionan a individuos como yo, los que nacimos con relojes cuyas manecilas se mueven en ambas direcciones (sí, confieso que me encanta mi T-Touch ;)), y en el segundo el sistema es tan terrible que es el reloj y no el sujeto inpuntual el que es castigado!.
Gracias y Salud!

ériki dijo...

Me encantó, la analogía con el reloj da para mucho y le supiste sacar el jugo. Comentario Legally Blond del día: a mi si me gusta que vean mi reloj, que me digan lo chiva que está y que me pregunten de donde salió. Paradójicamente me pudre que me pregunten la hora... cosa ma grande la vida chico!

Pri dijo...

Puedo imaginarme tu cara, si esa cara que pones cuando haces una maldad, cuando le decias a la pobre gente "tu hora", así como tu cara hoy cuando pensabas "maldito deje de ver mi reloj", la conclusión final indudablemente la mejor, sin duda que viva la libertad ;-)

rusbin dijo...

Pues voy uno a uno:
Tomas... muy pero muy lejos de un Cortazar, pero halagadisimo con la comparacion, seria como decirte "Charlie Watts".

Gabo... lo importante es ser feliz. A veces es importante seguir el consejo de mi amado Sabina: "... Olvídate del reloj nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al currelo... El tiempo es un microbús que sólo cruza una vez esta breve y absurda comedia..."

ériki... A mi me encanta que me admiren el reloj. Lo que NO soporto es cuando se quedan viendo solamente para ver la hora, ni siquiera un gracias de por medio. Detesto ver las muecas que hacen y como tuercen la cabeza para poder bien la hora.

Pri... Que te dire... Si puedo decir muchas cosas sin hablar... y no todas son constructivas...